Por otra parte, aquí tenéis la primera versión que escribí, un poco más larga que la segunda publicada:
GARA el 6-5-2013 publicaba un artículo de Dabid Lazkanoiturburu, en el que el responsable de la sección internacional del diario ha estimado oportuno degradar el tono de la discusión sobre Kosovo llevándolo al aspecto personal, acusándome de tener “ansias de pasar por erudito” o “intentar lograr una audiencia para poder ir con la cabeza alta por los pasillos universitarios”. La realidad es que la evolución del Estado kosovar y la situación de las minorías que allí viven no despierta ningún tipo de pasión en la UPV-EHU. Otra cuestión es que este tema y, en general, la política de los Balcanes sea una de mis aficiones. Si eso es un pecado lo confieso. Ahora bien, me llama la atención que ante el planteamiento de una crítica argumentada, correcta o errónea, la respuesta sea la descalificación en varios niveles. Al nivel inferior de la descalificación personal no entraré, porque no conozco al responsable de la sección internacional de GARA y no tiene ningún sentido entrar en ello.


