Ya está declarada la independencia unilateral de Kosovo, y en breve empezarán los reconocimientos de diferentes estados. Aunque lo de la independencia habría que ponerlo entrecomillas. Pues finalmente, lo que hoy se ha hecho es elevar un peldaño el nivel simbólico del resultado de la guerra de 1998-1999, cuando la OTAN despojó a Serbia de su Provincia sureña. Como consecuencia, Kosovo será tutelado por EEUU y la UE, al más puro estilo neocolonial, en el que EEUU será el padre, y la UE será la subcontratada para hacer de niñera.
El país no va a tener a corto plazo representación en las Naciones Unidas, no va a tener ejército propio y tendrá policías, jueces y funcionarios de aduanas aportados por la UE. Exactamente serán 2.000 (100 de ellos kosovares de diversas etnias) los que participarán de la gestión del país autoproclamado independiente. Y por supuesto, en caso de conflictos, estos podrán imponer su autoridad sobre sus homólogos kosovares. Pero es más, en la nueva constitución kosovar, a la representante de la UE en Kosovo, se le dará poderes superiores al de las autoridades kosovares e incluso dispondrá del derecho a veto respecto a la legislación y decisiones que adopte el Parlamento kosovar o el Primer ministro, siempre y cuando las considere como una vulneración del Estado de derecho y/o de los derechos de las minorías.
Por otra parte, el país será laico, las lenguas oficiales serán el albanés y el serbio, y en teoría, protegerá los derechos de todas las comunidades étnicas en lo que se refiere a cultura, lengua, educación y símbolos. Y es aquí donde hay mucho trabajo por hacer. Se han cometido muchos errores por parte de diferentes actores implicados en el conflicto.
Lo del doble rasero tantas veces explicado, ya a nadie sorprende. Ha quedado claro y nítido que un país que autoproclame su independencia gana mucho si está es instigada o al menos apoyada por EEUU. Son decenas los casos que se podrían mencionar, pero alguno como el de Palestina resulta insultante debido al papel inverso que juega EEUU en comparación al que ha desarrollado en Kosovo.
Pero tampoco es necesario cambiar de región internacional para apreciar la doble vara de medir. En los Balcanes se apoyó la desmembración de Yugoslavia porque se argumentaba que la convivencia no era posible (sic), cuando se trataba simplemente de la voluntad de algunos pueblos de formarse en Estado independiente. Después para el caso de Croacia, se abogó por la construcción de un Estado multicultural para evitar el reconocimiento de la proclamación de independencia de los territorios de mayoría serbia. En este caso, el discurso quedó contradicho por los hechos finales de persecución y marginación de los serbios como forma de acabar con el problema que representaban.
También se habló de multiculturalidad para argumentar el reconocimiento de una Bosnia-Herzegovina independiente; a pesar de que todavía hoy es el día en que la República Serbia de la federación querría su secesión, aunque de poco le servirá si no recaba el apoyo de EEUU. También llegó la independencia de Montenegro, en base a… bueno, aquí simplemente no había un exceso de argumentación, más allá del deseo de escapar del barco que se está hundiendo (la confederación serbio-montenegrina como última expresión agónica de la Yugoslavia despedazada) y buscar el favor de Occidente.
El país no va a tener a corto plazo representación en las Naciones Unidas, no va a tener ejército propio y tendrá policías, jueces y funcionarios de aduanas aportados por la UE. Exactamente serán 2.000 (100 de ellos kosovares de diversas etnias) los que participarán de la gestión del país autoproclamado independiente. Y por supuesto, en caso de conflictos, estos podrán imponer su autoridad sobre sus homólogos kosovares. Pero es más, en la nueva constitución kosovar, a la representante de la UE en Kosovo, se le dará poderes superiores al de las autoridades kosovares e incluso dispondrá del derecho a veto respecto a la legislación y decisiones que adopte el Parlamento kosovar o el Primer ministro, siempre y cuando las considere como una vulneración del Estado de derecho y/o de los derechos de las minorías.
Por otra parte, el país será laico, las lenguas oficiales serán el albanés y el serbio, y en teoría, protegerá los derechos de todas las comunidades étnicas en lo que se refiere a cultura, lengua, educación y símbolos. Y es aquí donde hay mucho trabajo por hacer. Se han cometido muchos errores por parte de diferentes actores implicados en el conflicto.
Lo del doble rasero tantas veces explicado, ya a nadie sorprende. Ha quedado claro y nítido que un país que autoproclame su independencia gana mucho si está es instigada o al menos apoyada por EEUU. Son decenas los casos que se podrían mencionar, pero alguno como el de Palestina resulta insultante debido al papel inverso que juega EEUU en comparación al que ha desarrollado en Kosovo.
Pero tampoco es necesario cambiar de región internacional para apreciar la doble vara de medir. En los Balcanes se apoyó la desmembración de Yugoslavia porque se argumentaba que la convivencia no era posible (sic), cuando se trataba simplemente de la voluntad de algunos pueblos de formarse en Estado independiente. Después para el caso de Croacia, se abogó por la construcción de un Estado multicultural para evitar el reconocimiento de la proclamación de independencia de los territorios de mayoría serbia. En este caso, el discurso quedó contradicho por los hechos finales de persecución y marginación de los serbios como forma de acabar con el problema que representaban.
También se habló de multiculturalidad para argumentar el reconocimiento de una Bosnia-Herzegovina independiente; a pesar de que todavía hoy es el día en que la República Serbia de la federación querría su secesión, aunque de poco le servirá si no recaba el apoyo de EEUU. También llegó la independencia de Montenegro, en base a… bueno, aquí simplemente no había un exceso de argumentación, más allá del deseo de escapar del barco que se está hundiendo (la confederación serbio-montenegrina como última expresión agónica de la Yugoslavia despedazada) y buscar el favor de Occidente.
Pero antes de está última independencia, ya habían ocurrido los conflictos armados entre albaneses y serbios en Kosovo, con intervención final de la OTAN que aseguró la victoria de los albaneses. Después, vino la extensión del conflicto armado kosovar al valle de Presevo (unas pocas poblaciones de mayoría albanesa de la Serbia fronteriza con Kosovo), y a Macedonia occidental, territorio de mayoría albanesa. Los albaneses trataban de anexionar estos territorios a la Provincia de Kosovo. No lo lograron, porque en este caso se subrayó la necesidad de crear un estado multicultural en Macedonia, logrando para ello un mejor encaje de los albaneses en el Estado. Si se hubiese partido Macedonia, este estado hubiese quedado muy mermado, motivando probablemente una reivindicación búlgara sobre los restos.

Es en estos territorios, y en los fronterizos de Montenegro con Kosovo (también de mayoría albanesa), donde está por ver que impacto tendrá el reavivamiento del nacionalismo albanés. En este sentido, en Macedonia se esta reproduciendo un fenómeno parecido al que pasó en Kosovo, un crecimiento de población más intenso entre los albaneses (actualmente el 25%) que entre los macedonios. No es por buscar fantasmas, pero a nadie escapa que los albaneses sueñan con una reunificación bajo un mismo estado de los territorios en los que están diseminados.
Aunque es verdad que ahora ya no les urge compartir un estado, porque internacionalmente sería complicada su consecución, y porque el desarrollo histórico diferente entre los territorios que estaban bajo Yugoslavia y Albania ha creado subculturas diferenciadas y difíciles de conciliar a corto plazo. Esto no significa que no haya complicidad entre Tirana, Pristina y Tetovo (ciudad de referencia para los albaneses de Macedonia). Es más, la mayoría de los procesos de reivindicación albana han sido organizados en territorio albanés y con el apoyo político y militar de Tirana. De todas maneras, los albaneses son inteligentes y saben que una vez Kosovo, Albania, Montenegro y Macedonia entren en la UE, la simbiosis entre estos territorios será mucho mayor, sin fronteras y con economías integradas.
Pero esta integración por vía UE no sólo la podrán disfrutar los albaneses de diferentes estados. También debería de actuar como esperanza para los serbios presentes en otros estados de los Balcanes, incluido el recién proclamado Kosovo.
Kosovo es una porción de territorio disputado por serbios y albaneses durante años. Finalmente serbia lo integró en sus fronteras, pero hoy, tras un cambio de la estructura de la población muy importante, nos encontramos con que los albaneses son el 90% de la población. Ante está realidad no se pueden cerrar los ojos, y es comprensible que se atiendan sus demandas de independencia.
Sí, es un microestado que alguno podría pensar que debería de ser parte de Serbia o ahora quizás de Albania. Pero precisamente como forma evitar que el conflicto se alargue, creo que un Kosovo multicultural e independiente podría ser una solución buena. Sin duda, si hubiese llegado un par de décadas antes la situación de los serbokosovares sería mejor. Ya sabemos que en este tiempo se han acumulado varios desastres procedimentales. Incluido el camino tortuoso de la independencia recién proclamada.
Pero como he escrito en anteriores post, de este desastre procedimental no se libra el gobierno serbio, más preocupado por la simbología de mantener su mapa de fronteras, que por el futuro de los serbokosovares. Todavía están a tiempo de incidir en la construcción del Estado de Kosovo. De lograr un reconocimiento no sólo teórico, sino práctico de los derechos culturales, sociales y políticos de los serbios.
En este sentido, interpretar la independencia como una pérdida territorial es básicamente una estupidez, ya que el territorio ya lo perdieron en 1999. Una visión inteligente de los serbios sería trabajar en la construcción de la independencia, y lograr que ese territorio se autonomice de las fuerzas internacionales que lo tutelan, a la vez que favorecer el desarrollo en todos los aspectos de la población serbia y facilitar la vinculación de está minoría con el territorio kosovar.
En cuanto a las críticas que se hacen al carácter de microestado de Kosovo, yo no las acabo de comprender. No tiene nada de malo ser un microestado. Puede ser una buena solución para preservar la multiculturalidad de los territorios en los que conviven diferentes nacionalidades. Lo anormal es que un estado sea monoétnico, aunque este ha sido el fin que han perseguido muchos estados en la historia. Como alternativa a esta realidad, es legítimo que una nación quiera tener un estado. La cuestión más problemática es la de los territorios de nacionalidades diversas. Realmente más que problema es una riqueza, aunque nos hayan vendido su problematización. Ese es el caso de Kosovo, ahora muy mermada esa mezcla por diversas razones.
Pero tratar de preservar la diversidad, pide que se cree un estado que implique a todas las minorías, y les de cobijo y protagonismo. Al fin y al cabo, es un ni para ti ni para mi, ni para Albania ni para Serbia, para los kosovares. Y esta jugada a la larga favorece especialmente a los serbios, pues si Kosovo consigue afianzarse como entidad propia con singularidad, más lejos quedarán los fantasmas de la futura Gran Albania, o sus sucedáneos con la gestión de Kosovo como un estado exclusivamente albanés.
A todo ello, además habría que unirle la oportunidad que puede brindar la futura adhesión a la Unión Europea. Si ocurre en un espacio de tiempo no excesivamente lejano, el resultado será que las poblaciones albanesas y serbias tendrán una relación muy fluida con Albania y Serbia. Los periódicos de Serbia llegarán a manos de los serbokosovares, igual que las televisiones y demás productos culturales. No habrá fronteras y se caminará a una integración económica regional que hará posible relativizar los límites de los estados actuales.
"Los serbokosovares tienen precio" en el Diario de DEIA; en el Diaro de noticias de Álava; y en el Diario de noticias de Gipuzkoa.




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada