2008/03/28

La economía letona y la inflación

El verano pasado, cuando llegué al aeropuerto de Rīga, todavía el billete de autobús urbano costaba los mismos veinte céntimos de Lat (29 céntimos de euro) que llevaba costando los últimos dos años (todo sea dicho que ese precio lo alcanzó tras una subida del 100%, pasando de 10 a 20 céntimos, sino recuerdo mal). Aunque si bien había creído siempre que era barato el precio, ahora que estaba recién llegado de Chişinău (Moldavia), donde pagaba seis céntimos de euro por montar en clónicos trolebuses y autobuses, ya no me lo parecía tanto.

La cuestión es que desde entonces ha pasado medio año y el precio del transporte público de Rīga (Autobuses, trolebuses y tranvía) ya está en los 40 céntimos de Lat (58 céntimos de euro). Así, no es de extrañar que las cobradoras del transporte público hagan su particular agosto haciendo la vista gorda a cambio de la mitad del precio del billete, dinerito al bolsillo que les viene muy bien, no en vano cobran una auténtica miseria por un trabajo duro, especialmente en horas puntas.

Las cobradoras saben bien lo que cuesta llegar a fin de mes. Y más aún en tiempos como los actuales con la inflación totalmente disparada. El último dato es del 16,9%. Y no sirve de consuelo que Letonia sea el país de la Unión Europea que más ha crecido los últimos años. En 2007 lo hizo un 10,8%, por debajo de las previsiones que superaban el 11%. La situación es grave, su crecimiento económico, más que moderarse, va a sufrir una gran desaceleración. Si los últimos años ha estado creciendo entre el 9 y el 12%, las estimaciones para este año se sitúan en el 5,8%, claro está que las previsiones no se cumplirán y el dato será más moderado si cabe.

El problema que se viene arrastrando es bien sencillo, Letonia ha crecido a costa de las inversiones extranjeras, el dinero que han "cazado" en forma de préstamo los bancos en los mercados internacionales, el aumento del consumo interno y también, aunque les duela a los letones, gracias al crecimiento del vecino ruso, que en parte exporta a la UE a través de Letonia. Pero el desarrollo endógeno de la economía es prácticamente inexistente. Eso sí, la gente no ha parado de endeudarse con infinidad de créditos de consumo. Este hecho y la subida de salarios (más o menos un 30% anual, lógica teniendo en cuenta de los niveles que partían) vienen disparando los precios desde hace años.


Antes de ayer hubo fuertes nevadas en toda Letonia. Rīga se colapsó. Pero ya pasó la ventisca y hoy sale el sol. Foto del parque Grīziņkalns 27-3-2008.


Un ejemplo es el mercado inmobiliario. La crisis inmobiliaria se adelantó en Letonia porque hace meses que el Gobierno endureció las condiciones para las concesiones de créditos hipotecarios, debido al preocupante incremento de préstamos adquiridos en el mercado internacional por parte de los bancos letones (75% de estos están controlados por capital extranjero, especialmente escandinavo). A pesar de ello, los precios de los pisos en Rīga siguen siendo muy altos (el metro cuadrado esta alrededor de 2500 euros, algo más alto en el centro y algo más bajo en la periferia), o al menos lo son sobre el papel, porque los precios llevan todo un año de descenso, y a buen seguro, que un vendedor se avendrá a negociar a la baja el precio del metro cuadrado. Ahora lo que no se es que harán con todo lo que han construido y están construyendo (aunque también se han cancelado ya algunos proyectos). No creo que en las circunstancias internacionales actuales, y en la letona en particular, los extranjeros sigan comprando propiedades. Quizás por ello, se han vuelto a escuchar voces que piden una vuelta a la flexibilización de las condiciones hipotecarias.

Al igual que en la economía española, en la letona es en el mercado inmobiliario donde se encuentra uno de los mayores riesgos para las familias. Si la desaceleración se agrava y finalmente, se desencadena una recesión económica, el Banco de Letonia podría optar por abandonar o devaluar el tipo de cambio fijo que tiene el Lat respecto al euro. Y en este país la mayoría de los créditos están concedidos en euros, por ello, el golpe para la clase media y acomodada sería muy duro. Sus salarios seguirían siendo en Lats, mientras el crédito hipotecario que pagan al banco seguría siendo en euros, resultado: encarecimiento de las hipótecas por arte de magia.

Este escenario no es más que una variante de la jugada argentina. Aunque no creo que la cosa acabe como en Argentina. Este es un país-ciudad de 2.300.000 habitantes (bastante menos en realidad si se descontasen todas aquellas personas que trabajan en Europa occidental y que siguen registradas en el país) y por lo tanto, es mucho más fácil de socorrerlo, especialmente por parte de las economías escandinavas que están muy presentes. Y sino, siempre está el efecto ruso, que ya lleva unos años beneficiando económicamente al país, aunque sus inversiones económicas no sean del agrado de los nacionalistas letones.

De todas maneras, no hace falta que medie ninguna devaluación para percatarse de que la situación es grave. Hay un sector amplio de la población a la que el tema de los créditos simplemente se la repánfinfla. Y no es de extrañar, pues sus bajos niveles salariales son insultantes, y con una inflación del 16,9%, su empobrecimiento esta ya en fase de aceleración. Los pensionistas son el mejor ejemplo.

Pero esto al gobierno de derechas de este país, que tras las movilizaciones de finales de año contra los casos de corrupción política tuvo que cambiar al Primer Ministro, le importa muy poco. Es más, no ha cambiado absolutamente nada su política económica y social. Y sí, es sabido que Letonia es el primer país de la UE en inflación y deuda de gasto corriente. Sí, el déficit está en el 18,9% del PIB (ha bajado en un año del 26,4%) y la deuda del gobierno letón está alrededor del 10% del PIB. Pero es desesperante esa manía de reducir gastos a costa de las precarias políticas sociales. Se jactan además de ello, subrayan que han conseguido un superávit presupuestario del 1% del PIB en 2007 a costa de la reducción del gasto social, y anuncían a bombo y platillo que aspiran a repetir la hazaña (sic) para el año 2008 en detrimento de la partida de siempre...

Así de cruda es la realidad en el pequeño país báltico. Los precios en los supermercados y bares de Rīga son más caros que en Bilbao. Los pensionistas se empobrecen alrededor de un 15% anualmente, y son legión los que cobran menos de 450 euros al mes. Pero no hay mejor partida que recortar que la de gastos sociales. Eso sí, el Presidente de Letonia es el mejor pagado entre sus homólogos de la Unión Europea. Ahí están a la cabeza, en gasto social a la cola.

2008/03/25

Saulkrasti

El invierno en Rīga ha sido casi inexistente. Con temperaturas no excesivamente bajas (mínimas alrededor de los cero grados y máximas entorno a los cinco), las nevadas han sido escasas y poco duraderas. Según blanqueaban la ciudad se derretía el elemento blanco. Pero ahora que hemos entrado en la primavera la cosa ha cambiado. El invierno se ha vuelto más crudo. Las nevadas más intensas, sin ser demasiado copiosas, empezaron hace una semana. Y finalmente, el domingo hubo una de mayor enjundia. Está sí fue copiosa y logró vestir de blanco todo el territorio letón.


Saulkrasti, verano de 2007


Está mañana (lunes), a las seis, cuando ya había amanecido vi que el termómetro marcaba ocho grados bajo cero. Una de las temperaturas más bajas de todo el invierno. Pero el cielo estaba azul y el sol comenzaba ha hacer acto de presencia. Así que pensé que lo suyo era disfrutar de la nieve en las afueras de Rīga, allí donde el protagonismo lo toman los bosques y kilómetros de playas vírgenes.


Saulkrasti 24-03-2008


Aquí la zona costera más famosa está en Jūrmala, a unos 30 km de Rīga. En total son 32 kilómetros de línea de costa que agrupa en un mismo municipio a una serie de pueblos (alrededor de 60.000 habitantes, se multiplica la cifra en verano). La playa tiene unos 33 km y sus arenas son blancas y finas. Las aguas, como corresponde al Báltico, son tranquilas y en verano más calidas que las del Mar Cantábrico (rondando los 22-24 grados). Los equipamientos son excelentes, diferentes tipos de columpios y juegos para niños, espacios creados para jugar a voleibol y fútbol, bancos y mesas, cambiadores de ropa… La mayoría de estos elementos están hechos con troncos, y gracias a ello, y a las escasísimas construcciones en línea de costa, transmiten la sensación de que la zona no ha sufrido demasiado la agresión humana.


Jūrmala, verano de 2006

Detrás de los árboles que resguardan la primera línea de playa, empiezan a salpicar algunas casas de madera y sanatorios, y ya en los pueblos, una serie de casas. La mayoría de ellas de gente adinerada y de nuevos ricos. Pero también, de vez en cuando se puede encontrar algún edificio de apartamentos más popular de la época soviética. A pesar de ello, por lo general tiene un ambiente tranquilo y sosegado a la vez que exclusivo. No en vano en su día Krushchev y Brezhnev eligieron veranear en Jūrmala. Quizás por ello no me acaba de enganchar esta municipio.


Saulkrasti, 24-03-2008


Mi preferencia siempre ha sido Saulkrasti (en letón Costa del Sol, alrededor de 3.500 habitantes). Se encuentra también en la Región de Rīga, aunque más distante (48km) que Jūrmala, y más al norte. El municipio se alarga alrededor de la costa. Aquí las arenas no son tan finas, tienden a ser amarillas y con más piedras, pero la naturaleza es fascinante. Las dunas son impresionantes, y los bosques que desembocan en las playas son el mejor indicador de la virginidad de estos parajes. Más austeridad, menos glamour y menos población son para mí una combinación mucho más familiar y agradable que la de Jūrmala.



La playa de Saulkrasti el lunes 24-03-2008

A la mañana he cogido el tren a Saulkrasti. Cincuenta minutos de recorrido entre bosques, lagos y pueblitos cubiertos de nieve. El tren, un elektriska soviético, iba casi lleno. La edad de los usuarios como es de imaginar bastante alta. Mucha gente de la tercera edad y menos de mediana. Otro detalle importante es que el idioma más hablado fuera el ruso.


Saulkrasti 24-03-2008


Una vez en Saulkrasti, he gozado de tres horas de paseo playero. Hacía frío, pero bien abrigado para la ocasión y bajo los rayos de sol se estaba más que bien. La nieve de la playa ya estaba bastante derretida, probablemente favorecida por las decenas de personas que habían andado sobre ella queriendo disfrutar del maravilloso día.




Los colores ambar del mar en Saulkrasti (24-03-2008)


Del paseo lo que más me llamo la atención fue que el mar estaba más movido de lo normal, las pequeñas olas abundaban, y gracias a ellas y al sol, las aguas mostraban su gama más amplia de colores. Desde las tonalidades verduscas a las ámbar propias del lugar. Al Mar Báltico se le conoce como Dzintara jūra, el Mar de ámbar. El ámbar del Báltico se estima que tiene unos 40 millones de años. Pero los humanos llevamos bastantes menos recogiéndolo y valorándolo. Del Báltico en concreto, ha salido mucho ámbar, y aún en la costa lituana se recogen anualmente entre 500 y 600 kilos.


2008/03/23

Osetia del Sur y Abjasia

Tal y como era de esperar, el 20 de marzo la Duma (Parlamento ruso) confirmaba lo que ya habíamos adelantado anteriormente: los enclaves proclamados independientes tras la desaparición de la Unión Soviética son peones de Moscú que los utilizará o sacrificará según su conveniencia. Al igual que en el caso de Transnistria se utiliza el territorio para alejar a Moldavia de la órbita político-militar controlada por EEUU (y encarnada en la OTAN), ahora el Parlamento ruso amenaza con reconocer la independencia de Abjasia y Osetia del Sur si Georgia prosigue sus intentos de incorporarse a la OTAN. Está fue la recomendación que aprobó el pasado jueves con 440 votos a favor de los 450 diputados (2 abstenciones y ningún voto en contra).

De todas maneras, está amenaza no parece que sea inteligente llevarla hasta sus últimas consecuencias, ya que podría abrir la Caja de Pandora que esconde el Caucaso con decenas de pueblos y lenguas que podrían reivindicar su independencia desestabilizando tanto a Georgia como a Turquía, Armenia, Azerbayán y muy especialmente a Rusia. Parecería una actitud suicida por parte de Moscú impulsar procesos de separación en la región. Y ello a pesar de que las justificase (como ya ha apuntado) en la voluntad mayoritaria de la población, ya que nada asegura que no se vayan a dar las mismas circunstancias en sus territorios, como ya ocurrió en algún otro momento en Chechenia. O sin ir más lejos, ¿por qué no una reunificación de Osetia del Sur (Georgia) y del Norte (Rusia) en un país independiente? Es como si Francia apoyase la independencia de la parte española del País Vasco a sabiendas de que ella tiene otra parte del territorio dentro de sus fronteras. Al menos suena raro.


Grupos etnolingüísticos del Cáucaso, tomado de Wikipedia


Está claro que los estados que están involucrados en la zona no quieren abogar por una política de reconocimientos a la kosovar. Son conscientes de que podrían desestabilizar sus privilegios sobre otras nacionalidades y lenguas que actualmente se encuentran bajo sus fronteras. Huelga decir que en este caso a los rusos les importa bien poco el futuro de las lenguas osetia o abjasa. De hecho, lo que este estado está impulsando en estos países es una rusificación vía reparto de pasaportes rusos. Pero de ahí a que crea sinceramente en los derechos de las nacionalidades absolutamente nada, ya se vio en Chechenia como se las gastan con aquellos territorios que no se someten a sus dictados. Así las cosas, sería más conveniente interpretar la noticia de las amenazas como una advertencia, en la línea de que no habrá reunificación territorial del Estado georgiano mientras no haya un mayor distanciamiento con la OTAN. A mayor acercamiento con los norteamericanos mayor será el apoyo tácito que dará Rusia a estos países, aunque eso no querrá decir reconocimiento alguno (al menos a corto plazo).

La jugada es más simple. Rusia ya no es el país débil de 1996 y tampoco es su medio aliado el gobierno de Georgia (como entonces lo era). Por aquellas fechas la Comunidad de Estados Independientes (CEI, formada por los ex de la URSS a excepción de los tres bálticos) impusieron una serie de sanciones económicas a Abjasia con el fin de presionarle para que facilitará el retorno de los 250.000 refugiados georgianos que huyeron tras la guerra (por cierto, parecida cifra se baraja para los serbios de Kosovo que han huido tras la guerra). Ahora el gobierno de Georgia es enemigo de Moscú y a la vista de como Occidente se las está gastando en Kosovo, ha decidido primero restablecer relaciones comerciales con Abjasia, y segundo, reforzar su chantaje en torno a las cuatro republicas autoproclamadas independientes (Abjasia, Osetia del Sur, Transnistria y Alto Karabaj) y que le sirven de contra peso respeto a tres estados susceptibles de caer bajo control occidental (Moldavia, Azerbayán, y especialmente, Georgia, ya muy controlada por EEUU).

2008/03/20

El efecto Kosovo (1)

Por más que algunos países y personalidades internacionales se cansen en afirmar lo contrario, Kosovo con su proclamación unilateral de independencia significa un precedente internacional en lo procedimental. Pero más allá eso, geográficamente el impacto del caso de Kosovo es bastante limitado. A riesgo de equivocarme (serán bienvenidas todas las correcciones y ampliaciones geográficas), citaría siete efectos geográficos directos y claros:

  • Transnistria (de mayoría eslava y dentro de las fronteras del estado de Moldavia)
  • Abjasia (Abjasios y eslavos dentro de las fronteras de Georgia)
  • Osetia del Sur (osetios y eslavos dentro de las fronteras de Georgia)
  • Alto Karabaj (mayoría armenia dentro de las fronteras de Azerbaiyán)
  • República Turca del Norte de Chipre.
  • República Serbia de Bosnia-Herzogovina.
  • Territorios macedonios y montenegrinos de mayoría albanesa.

Evidentemente el efecto podríamos ampliarlo a Chechenia, Palestina, Tibet… hasta llegar al País Vasco. Cada uno con su graduación diferente. Pero la diferencia principal estriba en que cinco de los territorios que menciono en está lista han proclamado su independencia, y además, el gobierno es controlado por las fuerzas separatistas. Las dos excepciones son la República Serbia de Bosnia-Herzegovina y los territorios macedonios y montenegrinos de mayoría albanesa que por su proximidad geográfica, e implicación de alguna de las nacionalidades involucradas en el caso de Kosovo, es necesario incluirlas entre las zonas geográficas bajo el impacto directo del caso kosovar.

Recordemos que existen territorios en Montenegro, y especialmente en Macedonia, que son cercanos a Kosovo y que tienen, o una mayoría albanesa, o bien un porcentaje muy significativo de albaneses que tienen en mente la unificación con Kosovo. No es casualidad que el nuevo estado autoproclamado no reconozca los acuerdos fronterizos firmados entre Macedonia y Serbia. Dejando así, la puerta abierta a algún tipo de reclamación futura, que evidentemente a corto plazo no se avista.

Tras está concepción lo que parece haber es un anhelo de hacer coincidir la fronteras estatales con el dominio demográfico de una etnia. Este es el argumento principal de la independencia kosovar y el pensamiento subyacente en algunos nacionalistas albaneses que esperan la unión de los territorios macedonios al Estado de Kosovo. Este juego puede resultar extremadamente peligroso en los Balcanes, ya que con un lógica similar, la mayoría serbia del norte de Kosovo podría argumentar (y lo van a intentar) una serparación del resto de la ex-provincia Serbia. En la misma línea, la República Serbia de Bosnia-Herzegovina podría buscar su independencia (con la mirada puesta en una unión con Serbia). Actualmente, tras el resultado de la guerra, aproximadamente el 90% de la población es serbiobosnia en la República Serbia de Bosnia-Herzegovina. Un territorio etnicamente bastante homogéneo al que se le ha hecho ver de forma clara y nítida la doble moral de la comunidad internacional, al querer vender la idea de una Bosnia-Herzegovina multicultural tras una cruenta guerra, y en cambio, afirmar la imposibilidad de un Estado multicultural en Serbia. Es decir, lo que a los albaneses se les permite en Kosovo, se les niega a los serbios en Bosnia.

En cuanto a los otros territorios, a excepción del caso de la República Turca del Norte de Chipre (conflicto en el que parece se podrá avanzar tras la victoria de los comunistas en la Chipre griega), tienen una relación directa con la desintegración de la ex Unión Soviética.

En todos ellos, Transnistria, Alto Karabaj, Abajasia y Osetia del Sur, es clave la conexión rusa porque actúan como enclaves aliados de Moscú. Es la única manera de entender que hoy día sean estados independientes sin reconocimiento internacional.


De todas maneras, Rusia rehusa reconocer todos estos países independientes. En este sentido, al hilo de la proclamación de la independencia kosovar, de poco han servido que estos territorios hayan hecho diversas peticiones para el reconocimiento de su independencia las últimas semanas. Ningún país las ha reconocido, ni siquiera Rusia. Y es que estos enclaves no son más que peones en la partida de ajedrez que juega Rusia. Importantes porque en territorios hostiles, especialmente en Georgia, le ofrece una presencia militar y elemento de control político que de otra manera no ostentaría. Algo similar ocurre en los casos del Alto Karabaj y Transnistria.

Los tanques y militares rusos a las puertas de la Unión Europea, en Transnistria, son todo un lujo para Rusia. Le sirven para mantener a raya a Moldavia, que sino podría acelerar su convergencia con Occidente (y quien sabe si con Rumania). De esta manera en cambio, se asegura que este país no entre en la OTAN y no se desvincule de la Comunidad de Estados Independientes. Aunque, los últimos años, desde el ascenso de los comunistas al gobierno moldavo, se ha distendido notablemente el conflicto político con la república secesionista de Transnistria. Gracias a ello, hoy el discurso que mantiene Chisinau combina la necesidad de integrarse en la UE a la vez que proseguir participando en la CEI. Esta posibilidad no le acaba de disgustar a Rusia, que piensa que incluso una posible reintegración de Transnistria a República Moldava podría arrojar un mayor peso a favor de los pro-rusos en el país. Todo ello, podría culminar con la entrada de Moldavia en la UE como submarino ruso. Aunque también ve sus riesgos Moscú, y quizás por ello aún sigue en esa indefinición respecto a Transnistria, sosteniéndola política, militar y económicamente, pero por supuesto descartando cualquier reconocimiento de su independencia.

Pero además de los juegos estratégico-militares que desarrolla Rusia en estos enclaves, tiene una razón muy importante para no reconocer ninguna de estas independencias. Es consciente de que su territorio es una Torre de Babel, que con precedentes internacionales de este tipo, podría arrastrar a que en un futuro sus territorios secesionistas viesen más posible el conseguir la independencia (Chechenia, Tatarstán…). Para la estabilidad interna de Rusia sería encender una mecha peligrosa.

En cambio, EEUU cree y considera que las veleidades de este tipo le salen gratis. No sabe lo que es tener una parte geográfica de su país con ansias separatistas. Y lo del precedente simplemente no lo quiere entender porque a ella no le incumbe. Es más, incluso puede que el precedente lo vea con buenos ojos, pues de sobra conoce cual es la situación en Europa, y especialmente, en Rusia. Si levanta y aviva las ansias independentistas de algunas regiones del otro (cada vez más volviéndolo a identificar como Rusia), pues la jugada no le sale tan mal. Desestabilización al canto para los competidores.

De todas maneras, todas estás razones no son más que acompañamientos a los dos motivos principales por el que EEUU ha impulsado la independencia de Kosovo: limpiar su imagen ante los musulmanes y lograr una posición militar estratégica en los Balcanes (Albania, su neocolonia regional está demasiado esquinada en la costa occidental). Lo segundo es probable que acabe lográndolo, pero lo primero no está tan claro, puede que la niñera (Unión Europea) acabe pensando que el niño (Kosovo) que le ha mandado cuidar el Tío Sam es demasiado revoltoso.

En este sentido, sorprende el pasotismo general de los países musulmanes (incluso muchos de ellos aún no han reconocido al nuevo país), será que no se avista un reflorecimiento religioso en la región, más bien puede ser que en los Balcanes la religión sirva sólo para la distinción nacional o el reforzamiento de está distinción. Y en está ocasión incluso puede que no sea tan importante. Los norteamericanos quizás se confundan. En los noventa aprendieron que los musulmanes de Bosnia buscaban refugio religioso para sostener su identidad, y por lo tanto su nacionalismo. Pero los albaneses tienen bastante más que la religión para justificar su hecho diferencial, por encima de todo (sean musulmanes, católicos u ortodoxos) son albaneses y hablan albanés. No es un nacionalismo que necesite de ningún refugio religioso.

2008/03/15

Kosovo y su repercusión internacional

Hoy, inicio a una serie de Post sobre la repercusión de la independencia de Kosovo a nivel internacional. Se ha discutido mucho al respecto, en muchas instancias europeas era más esto lo que preocupaba que propiamente el caso kosovar. Hablaremos en un siguiente post sobre qué efectos puede tener el caso de Kosovo en las relaciones internacionales entre las superpotencias, y especialmente, en lo relativo a los casos de las repúblicas autoproclamadas independientes (muchas de ellas situadas en el espacio postsoviético). Y finalmente, en un segundo post haremos un breve análisis de las repercusiones que tiene este caso en los movimientos nacionales que reclaman un Estado para su nacionalidad (especialmente en los países de Europa occidental). Vaya por delante, que por lo general las circunstancias objetivas de estos son muy diferentes a la de Kosovo, pero, es innegable que en lo concerniente a lo procedimental se sustancia una revindicación compartida con Kosovo.

En este sentido, y como introducción al tema, propongo la lectura del siguiente artículo de Iñaki Irazabalbeitia, candidato al congreso de Aralar por Gipuzkoa y que publicó el Diario de Noticias de Gipuzkoa el 22 de febrero:



Que sí, que Euskalherría no es Kosovo


Que se tranquilicen los portavoces del PSOE y del PP (curiosamente de acuerdo en algo, aunque sea en campaña electoral). Ya lo hemos entendido: Euskal Herria no es Kosovo, ni nada que se le parezca. Es más, "si fuera nacionalista, me cuidaría muy mucho de compararme con Kosovo", ha llegado a decir Llamazares, candidato a presidente por Izquierda Unida. Los datos son, más o menos, los siguientes: 10.887 kilómetros cuadrados (la comunidad autónoma vasca tiene 7.234 y la comunidad foral de Navarra casi la misma extensión: 10.391 kilómetros cuadrados) y una población de 2,2 millones. La CAV tiene 2.133.000, y la CAF 605.000 habitantes. Zazpiak bat suman 20.664 kilómetros cuadrados y unos tres millones de habitantes.

Así que Euskal Herria no es Kosovo, claro. Ellos han decidido, pero a nosotros que ni se nos ocurra pensar en la posibilidad de hacerlo.

Hace unos meses nos lo dejaron bien claro: Euskal Herria no es Montenegro. Entonces era porque los montenegrinos tenía reconocido el derecho a decidir, y nosotros no. Con lo de Kosovo ahora (que no tenía reconocido el derecho a decidir) no es lo mismo, por dos razones: porque no, y porque mejor haríamos en cuidarnos muy mucho en compararnos con Kosovo, que ha decidido.

También tenemos claro que Euskal Herria no es Quebec. Por supuesto. Allí tienen derecho a decidir, y lo ejercitan con regularidad. Pero ese derecho no nos corresponde a los vascos. Porque Euskal Herria no es Quebec. Resulta que Euskal Herria tampoco es Irlanda, donde hicieron sendos referéndums, en el norte y en el sur, para decidir. Euskal Herria, huelga decirlo, no es Escocia, donde su presidente a prometido llevar a cabo una consulta sobre la independencia, y de momento ni está en la cárcel, ni juzgado, ni vilipendiado o mediáticamente linchado.

Y, por supuesto, Euskal Herria no es Flandes, donde piano piano van yendo lontano. E irán donde quieran ir. Es decir, irán donde sus ciudadanos y ciudadanas quieran llegar. Así que, poco a poco, vamos sabiendo qué no es Euskal Herria. Básicamente, se podría reducir a un planteamiento: Euskal Herria no es ningún sitio donde sus ciudadanos puedan decidir libremente su futuro. De ningún continente y de ningún momento histórico.

Una vez aclarada esa cuestión, una vez delimitado qué no es Euskal Herria, queda a mi juicio otra duda, no menos importante, que también habría que despejar: y España, ¿qué es? Queda claro que España no es Canadá, donde se regula en qué condiciones se puede ejercitar el derecho a decidir y qué consecuencias tendría un eventual sí de la población de Quebec. Queda claro que España no es Gran Bretaña, capaz de organizar un referéndum en Irlanda del Norte y de no exigir cambios legales que impidan una eventual consulta en Escocia. Queda claro también que España, por mucho que ahora se empeñen algunos, no es Portugal, estado este que se peleó hasta el último momento para que Timor del Este, su excolonia luego invadida por Indonesia, pudiera ejercitar el derecho a decidir que según el derecho internacional le correspondía. Se empeñarán ahora en decirnos que España no reconoce a Kosovo porque cumple las leyes internacionales, pero seguro que eso no se lo dicen a los saharauis a la cara, tras más de tres décadas de abandono por parte de España, que fue su potencia colonial e incumplió e incumple reiteradamente sus obligaciones que como tal le impone el derecho internacional.

Así que de la misma forma que ya sabemos qué no es Euskal Herria, también sabemos qué no es España. Aunque a mi me parece que queda claro que España quiere seguir siendo una, grande y libre, y reserva espiritual de los valores de occidente.

En esta tesitura, sólo cabe el enfrentamiento democrático entre unos y otros. Llegar a ejercitar el derecho a decidir sumando las fuerzas de quienes sí queremos dar la voz al pueblo y respetar lo que éste diga. Sumar fuerzas también en la comunidad autónoma vasca, como ha sido posible en Nafarroa y en Ipar Euskal Herria. Sumar fuerzas para poner a España frente a su espejo y frente a Europa.

Iñaki Irazabalbeitia
Diario de Noticias de Gipuzkoa
22-02-2008

2008/03/08

A golpe de elecciones, una vez más

Hoy el Primer Ministro de Serbia, Vojislav Kostunica, dio por finalizado su mandato por no haber conseguido el respaldo del Consejo de Ministros de su gobierno para congelar el acercamiento con la Unión Europea mientras está no modifique su postura sobre la proclamación de independencia de Kosovo. Los ministros liberales del Partido Democrático del Presidente Tadic no la aceptaron, así manteniendo una línea coherente respecto a su deseo de tratar como dos cuestiones aparte la independencia de Kosovo y el acercamiento a la UE. Está situación de bloqueo sólo tenía dos salidas posibles:

1.- La configuración de un nuevo gabinete entre los nacionalistas de Kostunica y los radicales de Nikolic.

2.- La disolución de la cámara de representantes y convocatoria de elecciones.

Parece que se impondrá la segunda opción, como ya nos tiene acostumbrada la clase política serbia. En consecuencia, lo más probable es que el lunes el Consejo de Ministros apruebe la proposición del Primer Ministro para que se curse la petición de la disolución del Parlamento al Presidente Tadic. No parece que los ministros del Partido Democrático vayan a oponerse a la propuesta, más bien todo lo contrario, pensarán que es una buena oportunidad para conseguir un gobierno de coalición entre fuerzas nítidamente europeístas.

El buscar soluciones a golpe de elecciones es toda una tradición en la política de este país, aunque normalmente no sirve para mucho. Aunque no serán pocos los que pensarán que está vez podría ser diferente. Si el poder ejecutivo recae en manos del Partido Democrático de Tadic podría haber una mayor sintonía entre el Presidente y Primer Ministro que facilitaría el desbloqueo de la situación actual. Aunque el otro escenario posible, el de una victoria de los radicales, no parece muy halagüeño. En este caso parecería más que probable la formación de un gobierno entre las diferentes fuerzas nacionalistas, incluida la de Kostunica, que priorizase la lucha por Kosovo en detrimento del acercamiento a la UE.

Evidentemente ambas hipótesis son posibles, pero lo más razonable creo que es admtir que la atomización del voto y su distribución equilibrada entre las diferentes opciones del eje de conflicto modernizantes (occidentalistas) – nacionalistas se mantendrá. En consecuencia, creo que ninguna de las dos opciones acabará de cerrar el conflicto interno que vive Serbia. Cuando las sociedades están partidas casi por la mitad, como ya se pudo observar en las elecciones presidenciales, y cuando están en juego temas tan importantes como la construcción de los cimientos de un estado, esperar que la victoria ajustada de una u otra opción arroje soluciones en clave de imposición a los otros, no parece que sea la salida más fiable. En este sentido, creo que antes o después tendrán que abordar la construcción colectiva y compartida del futuro de Serbia entre las diferentes sensibilidades. Será necesario algún momento en el que al menos se abogue por construir en clave consociativa los cimientos de la Serbia del siglo XXI. Pero mientras, volverán a intentarlo a golpe de elecciones el 11 de mayo.

2008/03/05

Kosovo: el partido está en juego

Estos últimos días Kosovo ha ido desapareciendo poco a poco de la prensa internacional para pasar a engrosar el apartado de noticias breves. Y esto ocurre justo cuando empieza realmente lo interesante.

Belgrado sigue imbuida en su particular batalla diplomática contra la proclamación del nuevo estado. Serbia erigida en defensora de la legalidad, a través de su Primer Ministro Kostunica ha marcado distancias con la Unión Europea volviendo a asociar el futuro de Kosovo a su relación con esta. Está posición contrasta con la vía de disociación de ambos temas que en su día marco el Presidente Tadic. Pero no parece que actualmente el Jefe de estado serbio tenga sufienciente fuerza para luchar por la separación de los dos temas, y así lograr que Serbia continue avanzando en su integración en la UE. No en vano, el Primer Ministro tiene el apoyo de los radicales en su política de tensionamiento con la UE, y la única salida que le quedaría al Presidente es adelantar las elecciones parlamentarias que podrían dar una victoria contundente a los nacionalistas. El panorama no es muy halagüeño. En contraposición, las relaciones con Rusia cada vez se hacen más estrechas vía gasoductos, aterrizaje de empresas energéticas e incluso un banco ruso por primera vez operará en Serbia.

En este contexto, el lunes pasado Serbia retomó el control de un tramo de 60 kilómetros de una línea férrea en el norte de Kosovo. Ha prometido que la renovará y relanzará. Un paso más en la partición de facto de la provincia. Los serbios no quieren escuchar hablar de un Kosovo independiente y multicultural, y los albaneses lo mencionan por cuestión de formalidad aunque no parece que este sea el proyecto que más desean, aunque es evidente, que como he defendido aquí en más de una ocasión, sería asequible llevarles a posiciones de construcción de un estado multicultural.

Descartada esta opción, parece que Serbia apuesta por mantener la reivindicación política de Kosovo aunque no lo controle de facto, asegurándose al menos el control de un parte de la Provincia en el norte. Allí donde está el 70% del agua de Kosovo, así como gran parte de las reservas mineras. La jugada parece clara, la división hará aún más inviable de lo que ya es actualmente el Estado kosovar, y acrecentará su dependencia de las potencias occidentales. En tales circunstancias, lo que se pueden estar planteando desde el Belgrado es aguantar en está situación los años que se han necesarios.

Pero está actitud podría acarrear dos riesgos para los serbios. Por una parte cierta tensión con la Unión Europea que retrasaría su ingreso (aunque en Serbia puedan pensar que sería posible un ingreso a la chipriota, es decir, sin controlar todo el territorio que se revindica como propio, aunque claro que en este caso hay una dificultad añadida, el territorio rebelde es sostenido por la UE). Y por otra parte, a la vista de la nula viabilidad del Estado kosovar podría terminar con una anexión a Albania de los territorios controlados por los albanokosovares. Está última opción, hoy no sería posible por la precariedad propia en la que subsiste el Estado albanés. Pero de cara al futuro, sería una hipótesis que podría reforzarse si lo hiciese el Estado albanés y si Kosovo siguiese siendo una neocolonia occidental sin autonomía y viabilidad como en la actualidad. Tampoco es descartable que en un momento dado, los serbios piensen que sea un mal menor la partición y redistribución de la pronvincia entre Albania y Serbia.

Pero más allá del largo plazo, a corto se sigue jugando el partido. Ayer Eslovenia reconoció la independencia de Kosovo, erigiéndose así en el primer Estado de la extinta Yugoslavia que lo hace. Y mientras, el Presidente macedonio hacía unas manifestaciones que vuelven a resituarnos en otro de los problemas que generará Kosovo, la revindicación albanesa de parte de los territorios de Macedonia. Esto una vez más pondría en duda la viabilidad de este país como estado. No parece que ha corto plazo vaya a pasar nada, pero tensión la hay. Las autoridades kosovares nunca han reconocido el acuerdo entre fronterizo firmado en 2001 entre Macedonia y Serbia.

Es evidente que el tema de Kosovo transciende de las fronteras serbias, y tiene impacto en Macedonia y Montenegro a través de las minorías albanesas que allí viven. Pero su apertura es mayor. Ayer también, Osetia del Sur (en territorio de Georgia, es un estado autoproclamado independiente y que subsiste como un protectorado ruso de facto) pidió a la ONU, UE, CEI y Rusia que reconozcan su independencia. Está misma semana hará lo mismo Abjasia, también en territorio georgiano y autoproclamado independiente desde la caída de la Ex-Unión Soviética e independiente de facto con el apoyo ruso. Pero de esto hablaremos en otro post.

2008/03/03

Continuidad en Rusia

No había otra opción, por eso estos días me he estado resistiendo a escribir un post sobre las elecciones rusas, no había mucho más que decir sobre un proceso electoral que no tiene mucho de democrático. Por ello me daba pereza abordar el tema, porque una vez zambullidos en la arena política y a la vista del poco interés que suscitaban estas elecciones cuasi-amañadas, lo suyo sería tener que abordar la situación política, social y económico del gigante ruso. Pero cualquier intento de sintetizar la situación me pediría más tiempo del que dispongo, y estas semanas tengo la excusa perfecta ya que estoy acabando de escribir un manual de análisis político empírico.

El resultado como decíamos nada nuevo, Dmitri Medvédev, el delfín de Putin, ha conseguido más del 71% de los votos, y por lo tanto, será el nuevo Presidente de Rusia aunque ya ha confirmado que será Putín el Primer Ministro. El lider comunista Ziuganov ha quedado segundo con algo menos del 18%, seguido del ultranacionalista Zhirinovski que ha cosechado un 9,3% de los votos, finalmente, Andréi Bogdánov ha superado justito el 1%. Todos los candidatos perdedores y los observadores han denunciado irregularidades.

Pero la jugada le ha salido redonda al nuevo Zar ruso, ya que sin cambio legislativo alguno, respeta el límite de ocho años en el poder, seguirá con el control del poder y con la fuerza suficiente para volver a la Presidencia tras el descanso de está legislatura. La participación alcanzando el 71,3%, alrededor de un 7% mayor que en los comicios de 2004. Y ello gracias, entre otras cosas, a la labor de los caciques de la regiones rusas que se encargan de mantener niveles de participación en muchos casos por encima del 80%, utilizando para ello todos los recursos en su mano, desde dar regalos en el colegio electoral hasta operaciones de contabilidad electoral dudosa pasando por convites de comida.



Sobre la limpieza de los comicios poco se puede añadir a lo ya expresado por la mayoría de los medios de comunicación y analistas. De todas maneras, me llama poderosamente la atención como se ha desacreditado está convocatoria electoral, especialmente debido a que la oposición (neo)liberal - prooccidentalista no ha podido presentar candidato alguno. Recordemos que las autoridades electorales denegaron el registro al ex primer ministro, Mijail Kasianov, al considerar que el 13 por ciento de sus firmas de respaldo eran falsas o imposibles de verificar. A partir de ahí, se lanzó el problema con los observadores de la OSCE y las constantes denuncias de farsa electoral. Además, si le sumamos la movilización constante de La Otra Rusia, movimiento que incluye a (neo)liberales-prooccidentales, nacionalistas y activistas de izquierda, el resultado ha sido la reproducción en los medios de comunicación occidentales de un discurso mediático cargado de razón contra la limpieza de estos comicios.

En cuanto a la campaña, hablar sería inútil, porque está ha sido inexistente para todos los candidatos no gubernamentales (que la hacían como podían y de una manera muy humilde) en comparación con la utilización de todo el aparato estatal al servicio del candidato Medvédev, destilando un tufillo a plebiscito más que a otra cosa.

Aunque esto no es nada nuevo en Rusia, siempre ha sido así desde la desaparición de la Unión Soviética, y de hecho, el señor Putín está donde está por la gracia de Yeltsin. En este sentido, los comunistas han sufrido fraudes electorales supinos comparados con este último, en el que con un procedimiento antidemocrático es incuestionable la victoria del candidato gubernamental. Pero en 1996, por ejemplo, además del fraude procedimental se dio un fraude en el resultado que daba una victoria a Yeltsin sobre Ziuganov cuando probablemente no fue así. Los datos de aquella primera vuelta fueron manipulados hasta el último momento para que pudiesen arrojar los siguientes números: Ziuganov 32’49 % y Yeltsin 35’79 %. Las voces de fraude se alzaron en Occidente ligeramente, porque claro, en este caso nadie ponía en duda que para Occidente era mucho más conveniente la victoria de Yeltsin que la de los comunistas.
En este caso, al resultar que Putin ya no es tan moldeable y manipulable como lo era su antecesor, sí conviene hacer una crítica más directa y dura. La doble moral occidental es sabida como se comporta en estos casos. Pero más allá de esta, si que parece que el futuro que se esta consolidando en Rusia es la de una "democracia" a la mexicana de los priistas, es decir, libre concurrencia electoral en teoría pero victoria asegurada per secula seculorum para el partido gubernamental (sea como sea). La diferencia puede ser que por ahora este modelo en Rusia se está gestando en torno al personalismo de Putin. Podría bajar este perfil si Medvédev adquier un mayor protagonismo y autonomía, pero la verdad que siendo Putin Primer Ministro no parecde que vaya a ser posible.

Y mientras, las protestas de la oposición La Otra Rusia siguen saltando en los titulares de la prensa internacional, no por el gran número de personas que congregan, sino más bien por la represión que suscitan por parte del Estado ruso, y claro está que por la imagen de Kasparov en todas ellas...

Kosovotik Euskal Herrira

Nazionalitate eta gutxiengo etniko desberdinek populatu dute Kosovo azken mendeetan. Horien guztien artetik, serbiarrak eta albaniarrak ziren garrantzitsuenak. Halere, otomandarren errolden arabera, badirudi serbiarrak gehiago zirela XV. mendean. Garai hartakoa da bi nazionalitateen arteko tentsioaren hasiera. Izan ere, okupatzaileen musulman erlijioa hartu zuen albaniarren parte garrantzitsu batek, eta horri esker, albaniarrek esku hartu ahal izan zuten Inperio otomandarren kudeaketa kolonialaz arduratzen zen egitura administratiboan. Serbiarrek, aldiz, okupatzaile turkiarren aurkako jarrera garatzen jarraitu zuten, eta horrek talka sortu zuen bi nazionalitateen artean.

Dena den, egungo afera hobe litzateke XIX. mendean eta XX. mende hasieran kokatzea. Orduko da otomandar inperioaren gainbehera eta estaturik gabeko nazioen borrokaren berpizkundea. Etnikoki egoera Kosovon ez zegoen oso argi, egia da alde batetik serbiarrak zirela biztanleriaren %50, baina kopuru horretara iristen ari ziren albaniarrak, eta horregatik XX. mende hasieran egin zituzten serbiarrek zenbait birpopulatze saiakera (horiei esker populazioaren %60 edukitzera iritsi ziren). Geroztik egon da bi nazionalitateen arteko borroka lur eremu hori kontrolatzeko, batzuetan era esplizitu batean (intentsitate altukoa) eta askotan era inplizitu batez (intentsitate baxukoa). Eta nahiz eta Serbiako mugen parte bezala amaitu zuen Kosovok, borroka urteetan luzatu da gaur egun arte. Erreferente estatala (Serbia eta Albania) duten bi nazioen arteko borroka probintzia bategatik. Eta testuinguru honetan, azkeneko atala izan da independentzia, ulertuta albaniarren garaipen bezala.

Independentzia ez da nazio berri baten jaiotza, independentzia da albaniarrek duten nagusigo demografiko, politiko eta militar (NATOk bermatzen duena) berriaren adierazpena. Azkeneko ehun urteetan nabarmen aldatu da biztanleriaren egitura (%90 albaniarra da) zenbait fenomenorengatik: jaiotze-tasa altuagoa albaniarren artean; Bigarren Mundu Gerran erail zituzten serbiar kopuru handia; horren ostean serbiarrek alde garatuagoetara immigratzera azaldu zuten joera (Belgrad, Alemania, Suitza...); Albaniako estatutik iristen ziren etorkinak pobreziatik ihesi; eta azkenik, 1999ko gerra ostean, albaniarren mendekuak sortutako serbiar eta gainontzeko gutxiengoen errefuxiatu politiko eta ekonomiko uholdea (200.000 eta 300.000 artean). Beraz, albaniarren borondatearen aurkako estatus politiko bat eratzeak ez du zentzurik demokrazian oinarrituriko printzipioak defendatu nahi badira.

Bestalde, horrelako kasuetan ez da izaten erraza argudiatzea lur zati eremu baten atxikitzea beste estatu bati, hau da, Kosovo batzea Albaniara. Zentzudunagoa dirudi irteera gisara Moldaviako errezeta erabiltzeak (errumaniarrak dira nagusi). Gainera, argudiatu daiteke azken hamarkadetan bi lurraldeek garapen desberdinak izan dituztela. Baina, batez ere, interesgarriena horrelako adibideetan izaten da irtenbide bat bilatzea borroka horri amaiera emateko. Zentzu honetan ez da ulergarria Serbiako Gobernuak izan duen jarrera. Edo bai, pentsatzen badugu maiz estatuak ez daudela beraiek aipatzen dituzten herritarrak defendatzeko.

Kosovoko estatusa negoziatzeko elkarrizketetan, serbiarrek aipatu dute ez zegoela ezer negoziatzerik, izan ere, Kosovoko albaniarrek ez zuten onartzen independentzia onartuko ez zuen proposamenik. Maximalismoen joko horretan, serbiar Estatuak defendatu ditu bere sinbologia eta nazionalismoa. Baina bost axola zitzaizkion Kosovoko serbiarrak. Bestela, hartuko zuen jarrera izango zen negoziatzea serbiarren egoera sozial, politiko eta ekonomikoa hobetuko zituzten neurriak; eta hauen barnean, segurtatzea baldintza on batzuk errefuxiatu serbiarrak Kosovora bueltatzeko. Horrela bakarrik gelditu ahal izango lukete serbiarrek lurralde horretan bizi duten galera demografikoa. Eta, noski, horrek eskatuko lukeena da independentzia onartzea eta negoziatzea, ziurtatzeko Kosovoko Estatua izango dela bertako biztanle guztien estatua, eta nazio guztien kultura eta hizkuntza errespetatu eta sustatuko dituela.

Ikuskera horretatik, negoziatzeko ahalmen handiagoa izango zuten serbiarrek, eta albaniarrek aldiz, irentsi beharko zituzten baldintza guztiak. Baina ez da horrela izan, eta pena da, uste dudalako kasu honetarako egokiena dela Kosovoko Estatuaren sorrera bultzatzea bertako herritar ororen mesederako. Demokrazian eta nazioen kulturarekiko errespetuan gauzatuko balitz Kosovoren independentzia, lehenago edo geroago Europar Batasunean egingo lukete topo Albania, Serbia eta Kosovo. Mugarik gabe hiru estatuen artean eta integrazio ekonomiko altu batekin. Oraindik ere zaila da imajinatzea egoera horretan zein diferentzia izango lituzketen Kosovoko serbiarrek alderatuta Kosovo Serbiako parte zen garaiarekin. Batzuek bai behintzat, elkarbizitza erosoagoa izango lukete albaniarrekin eta mugikortasun handiagoa alde batetik bestera joateko, gaur egungo Serbiara barne. Eta noski, Belgradeko hedabideak berdin-berdin kontsumatuko lituzkete.




Baina oraingo egoera oso desberdina da. Serbiak trabatu egin du Kosovoren independentzia, eta horrek izango duen efektua Kosovo Mendebaldeko potentzien kolonia bezala garatzea da. Jakina da Mendebaldeko potentziek dituzten arraserak desberdinak direla kasu bakoitzaren arabera. Hamarnaka dira onartu ez dituzten independentzia aldarrikapenak, baina hau desberdina da, Kosovo tratatu dute semea bezala. Amerikako Estatu Batuak dira aita, eta ume-zaintzailea Europar Batasuna. Azken honek jarriko ditu epaileak, poliziak eta aduanetako funtzionarioak. Hori bai, militar kontuetarako NATOko soldaduak daude, eta bereziki iparramerikarrak. Ez dute AEBek kasualitatez alde hartako base militar handiena eraiki.

Eta bitartean, muga berriekin Kosovoko serbiarrak urrunago egongo dira Belgradetik. Ez aipatzeagatik bizilagun albaniarrekin biziko duten tentsioa. Hori al da al da Kosovoko herritarrek ordaindu beharko duten zigorra Belgradeko Gobernuaren egoskorkeria eta nazionalismo itsuagatik? Ondorioak lazgarriak izan daitezke serbiarrentzat, lurralde horretatik desagertu artekoak.

Penagarria da ikustea Balkanetan gertatzen ari dena. Ehun urte pasa diren arren, 1908ko eskenatokiaren ezaugarri asko errepikatzen dira. Nazionalitate desberdinek bilatzen dituzte aliatuak nazioarteko potentzietan, eta hauen esanetara jartzen dira bizilagunen aurka egiteko. Garai batean, Balkanetan esku hartzen zuten Austria-Hungaria, Italia, otomandar Inperioa eta Errusia. Orain potentzia berri bat batu zaie: AEBak eta bere delegazio europarra, Erresuma Batua. Horiek, eta ez beste batzuk, izan dira haien arteko botere orekaren arabera erabaki dutenak gaur Kosovo estatu bilakatzea, eta atzo Mazedonia ez banatzea albaniar eta eslaviarren artean. Baina, Bosniaren banaketa etnikoa onartzea adostu zuten , Montenegroren independentzia bultzatzea eta Kroaziatik serbiarrak militarki botatzea ere bai. Jakiteko dagoena da zer erabakiko duten etorkizunean independentzia aldarrikatzen badu Bosniako Serbiarren Errepublikak (biztanleriaren %96 serbiarra); edo albaniarren gehiengoko lurralde mazedoniar eta montenegroarrak aldarrikatzen badute Kosovorekin batzea, etab.

Zerrenda asko luzatu daiteke, eta luzatuko da. Batek daki, akaso egunen batean euskaldunak egon gaitezke egoera berean, nazioarteko potentzien onespenaren bila. Izan ere, alde horretatik, Kosovoko kasuak garbi utzi duena da gezur handi bat dela EBk ez duela inolako independentziarik onartuko bere lurralde barnean. Nazionalista espainolek aipatzen dute betorako eskubidea dutela estatuek, eta euskaldunok noizbait egingo bagenu horrelako adierazpenik, ez luketela utziko EBk onartzerik. Oraingoan, beste behin frogatu da ikuskera hau ez dela zuzena. Potentzien arteko jokoan, eskubideak, legeak eta ezagutzak estatuen arteko borroka tresnak baino ez dira, eta hori argi utzi du Javier Solanak esatean independentziak ezagutzeko eskumena ez dela EBrena, baizik eta estatuena.


Gara egunkarian argitaratua 2008ko otsailaren 22an.