La cuestión es que desde entonces ha pasado medio año y el precio del transporte público de Rīga (Autobuses, trolebuses y tranvía) ya está en los 40 céntimos de Lat (58 céntimos de euro). Así, no es de extrañar que las cobradoras del transporte público hagan su particular agosto haciendo la vista gorda a cambio de la mitad del precio del billete, dinerito al bolsillo que les viene muy bien, no en vano cobran una auténtica miseria por un trabajo duro, especialmente en horas puntas.
Las cobradoras saben bien lo que cuesta llegar a fin de mes. Y más aún en tiempos como los actuales con la inflación totalmente disparada. El último dato es del 16,9%. Y no sirve de consuelo que Letonia sea el país de la Unión Europea que más ha crecido los últimos años. En 2007 lo hizo un 10,8%, por debajo de las previsiones que superaban el 11%. La situación es grave, su crecimiento económico, más que moderarse, va a sufrir una gran desaceleración. Si los últimos años ha estado creciendo entre el 9 y el 12%, las estimaciones para este año se sitúan en el 5,8%, claro está que las previsiones no se cumplirán y el dato será más moderado si cabe.
El problema que se viene arrastrando es bien sencillo, Letonia ha crecido a costa de las inversiones extranjeras, el dinero que han "cazado" en forma de préstamo los bancos en los mercados internacionales, el aumento del consumo interno y también, aunque les duela a los letones, gracias al crecimiento del vecino ruso, que en parte exporta a la UE a través de Letonia. Pero el desarrollo endógeno de la economía es prácticamente inexistente. Eso sí, la gente no ha parado de endeudarse con infinidad de créditos de consumo. Este hecho y la subida de salarios (más o menos un 30% anual, lógica teniendo en cuenta de los niveles que partían) vienen disparando los precios desde hace años.
Antes de ayer hubo fuertes nevadas en toda Letonia. Rīga se colapsó. Pero ya pasó la ventisca y hoy sale el sol. Foto del parque Grīziņkalns 27-3-2008.
Un ejemplo es el mercado inmobiliario. La crisis inmobiliaria se adelantó en Letonia porque hace meses que el Gobierno endureció las condiciones para las concesiones de créditos hipotecarios, debido al preocupante incremento de préstamos adquiridos en el mercado internacional por parte de los bancos letones (75% de estos están controlados por capital extranjero, especialmente escandinavo). A pesar de ello, los precios de los pisos en Rīga siguen siendo muy altos (el metro cuadrado esta alrededor de 2500 euros, algo más alto en el centro y algo más bajo en la periferia), o al menos lo son sobre el papel, porque los precios llevan todo un año de descenso, y a buen seguro, que un vendedor se avendrá a negociar a la baja el precio del metro cuadrado. Ahora lo que no se es que harán con todo lo que han construido y están construyendo (aunque también se han cancelado ya algunos proyectos). No creo que en las circunstancias internacionales actuales, y en la letona en particular, los extranjeros sigan comprando propiedades. Quizás por ello, se han vuelto a escuchar voces que piden una vuelta a la flexibilización de las condiciones hipotecarias.
Al igual que en la economía española, en la letona es en el mercado inmobiliario donde se encuentra uno de los mayores riesgos para las familias. Si la desaceleración se agrava y finalmente, se desencadena una recesión económica, el Banco de Letonia podría optar por abandonar o devaluar el tipo de cambio fijo que tiene el Lat respecto al euro. Y en este país la mayoría de los créditos están concedidos en euros, por ello, el golpe para la clase media y acomodada sería muy duro. Sus salarios seguirían siendo en Lats, mientras el crédito hipotecario que pagan al banco seguría siendo en euros, resultado: encarecimiento de las hipótecas por arte de magia.
De todas maneras, no hace falta que medie ninguna devaluación para percatarse de que la situación es grave. Hay un sector amplio de la población a la que el tema de los créditos simplemente se la repánfinfla. Y no es de extrañar, pues sus bajos niveles salariales son insultantes, y con una inflación del 16,9%, su empobrecimiento esta ya en fase de aceleración. Los pensionistas son el mejor ejemplo.
Pero esto al gobierno de derechas de este país, que tras las movilizaciones de finales de año contra los casos de corrupción política tuvo que cambiar al Primer Ministro, le importa muy poco. Es más, no ha cambiado absolutamente nada su política económica y social. Y sí, es sabido que Letonia es el primer país de la UE en inflación y deuda de gasto corriente. Sí, el déficit está en el 18,9% del PIB (ha bajado en un año del 26,4%) y la deuda del gobierno letón está alrededor del 10% del PIB. Pero es desesperante esa manía de reducir gastos a costa de las precarias políticas sociales. Se jactan además de ello, subrayan que han conseguido un superávit presupuestario del 1% del PIB en 2007 a costa de la reducción del gasto social, y anuncían a bombo y platillo que aspiran a repetir la hazaña (sic) para el año 2008 en detrimento de la partida de siempre...
Así de cruda es la realidad en el pequeño país báltico. Los precios en los supermercados y bares de Rīga son más caros que en Bilbao. Los pensionistas se empobrecen alrededor de un 15% anualmente, y son legión los que cobran menos de 450 euros al mes. Pero no hay mejor partida que recortar que la de gastos sociales. Eso sí, el Presidente de Letonia es el mejor pagado entre sus homólogos de la Unión Europea. Ahí están a la cabeza, en gasto social a la cola.


