2008/06/29

Atentado en una ciudad turística de Abjasia

Este Blog no pretende ser un diario de noticias, pero debido al poco impacto que tienen los sucesos de Abjasia en los medios de comunicación, hoy haremos una excepción para dar la noticia del atentado con el que ha amanecido está mañana la autoproclamada república independiente. Han sido dos las explosiones, una en el mercado municipal y otra en el supermercado principal de la ciudad balneario de Gagrí, con el resultado de seis personas heridas. Una noticia más de las que últimamente están rodeando a Abjasia, por ello, desde hace semanas en mi agenda tengo apuntado el escribir un post de análisis sobre la situación en Georgia, Abjasia y Osetia del Sur. Hoy un motivo más para acelerar su confección.

ACTUALIZACIÓN DEL MARTES, 1 DE JULIO DE 2008

Ayer, 30 de junio, se volvió a repetir un atentado en Abjasia. En está ocasión fueron dos las explosiones que provocaron seis heridos en la capital, Sujumi. El balance de heridos es doce en dos días.

Hoy, ante el temor de qué la oleada de atentados en la pequeña república pueda echar al traste la temporada turística (basada en turismo de procedencia ruso), las autoridades de Abjasia han cerrado la frontera con Georgia hasta que finalice el verano.


Se constituyó la Asamblea de los serbokosovares en Mitrovica

Era la respuesta que habían prometido los serbokosovares para la entrada en vigor de la constitución kosovar el pasado 15 de junio. De todas maneras, esperaron hasta ayer para constituir su Parlamento en la ciudad de Mitrovica. La fecha no es ninguna casualidad, fiesta de San Vito y aniversario de la mítica Batalla del Campo de los Mirlos en la que los serbios perdieron Kosovo en 1389 ante las tropas otomanas.

La asamblea ha sido formada con los representantes serbios electos para los consejos locales durantes las elecciones serbias del pasado mes de mayo; prometen que no tendrá poderes ejecutivos y que su función será ser “el representante de la República Serbia en la provincia autónoma de Kosovo”. Entre sus competencias se prevé que pueda proponer al Parlamento serbio leyes relacionados con la situación de los serbokosovares y demás minorías nacionales de Kosovo. Como parte de este último compromiso, estuvo presente en la sesión el saliente Ministro serbio de Kosovo-Metohija, Slobodan Samardzic que envío un mensaje doméstico y a la comunidad internacional señalando que “Kosovo-Metohija tiene sus autoridades e instituciones”.

La formación de está asamblea, además de ser un elemento más en la pugna entre el gobierno de Kosovo y Serbia, se ha constituido como el primer elemento de fricción entre los futuros socios del gobierno serbio (europeístas y socialistas). La Asamblea tiene 45 diputados, pero sólo 30 tomaron posesión del cargo: los miembros del Partido Radical Serbio (SRS), el nacionalista Partido Democrático de Serbia (DSS), y del Partido Socialista de Serbia (SPS). En cambio, los representantes del Partido Democrático (DS) y del G17+, no participaron en la sesión, por considerar que primero debería posicionarse sobre esa Asamblea el nuevo gobierno serbio y del que esos partidos europeístas formarán parte junto a los socialistas.

El representante del DS para Kosovo, Goran Bogdanovic, afirmó que está Asamblea podría agravar el diálogo de Belgrado con la comunidad internacional, sobre todo con la misión de la ONU en Kosovo (UNMIK), ante el deseo de Serbia para que prosigan las negociaciones sobre el estatuto de Kosovo. Declaraciones que realmente podrían esconder un malestar por parte de los pro europeístas en cuanto a qué está decisión puede afectar a las negociaciones de acercamiento a la UE; pues son conscientes de la imposibilidad de tratar el estatus de Kosovo, no en vano los apoyos occidentales de los que dispone está nueva república autoproclamada no admiten un escenario que no incluya un Kosovo independiente, y a su vez, Serbia no permitirá escenario alguno en el que no se reconozca a este territorio como parte integrante de Serbia.

Por lo tanto, si la creación de la Asamblea contradice los fundamentos de la Constitución de Kosovo, que define al país como un “Estado independiente, soberano, democrático, único e indivisible”, la decisión no será del agrado de las potencias occidentales. Por cierto que este hecho es bastante relevante. Kosovo se puede saltar la legalidad en nombre de la legitimidad democrática de una mayoría absolutísima de sus habitantes, pero en cambio, el pequeño territorio norteño de mayoría serbia no puede imponer su voluntad democrática por encima de la nueva legalidad. Nada nuevo el doble rasero de los atlantistas. Pero ahora quedará por ver a donde llega el viaje iniciado por los serbokosovares.

El destino lo decidirá Belgrado. Durante los siguiente meses veremos cual es la actitud del nuevo gobierno serbio respecto a está nueva asamblea. Si los socialistas (como parece) flexibilizan su actitud respecto a la voluntad occidental sobre el futuro de Kosovo, sería factible que el nuevo gobierno participase de forma tácita en la negociación que ya iniciaron el pasado 17 de junio las Naciones Unidas y la Unión Europea con el Gobierno de Kosovo para establecer una entidad municipal autónoma serbia en el norte de Mitrovica. En este caso, asistiríamos a un escenario en el que está nueva Asamblea ocupará una función simbólica con fecha de caducidad. La otra hipótesis, menos probable, sería la de una Asamblea que nace con funciones simbólicas pero con espíritu de ser el motor-catalizador para que esa parte de Kosovo siga manteniéndose dentro de las fronteras serbias. Se admiten apuestas.


2008/06/22

Casi acuerdo de gobierno en Serbia

Hace más de un mes que adelantaba la más que posible coalición entre los socialistas y la coalición pro-europeísta que ahora se confirma tras la reunión de ayer entre ambas formaciones y las declaraciones posteriores de sus líderes (Ivica Dacic y Boris Tadic). Era cuestión de tiempo, pero estaba cantado. La encuesta de este blog resume muy bien la evolución. En un primer momento eran mayoría los que apostaban por la alternativa pro-europeísta, pero una vez comenzaron las negociaciones entre socialistas, radicales y nacionalistas de Vojislav Kostunica está última opción se reforzó. Un espejismo, parte del teatro que la mayoría de vosotros no habéis acabado de creeros, y por eso, en la encuesta estos últimos días ha vuelto a repuntar la opción de una alianza entre la coalición pro-europeísta y la coalición organizada entorno a los socialistas.

Y es que las negociaciones, ya fracasadas, entre los radicales, nacionalistas de Vojislav Kostunica y los socialistas no eran más que una representación necesaria para los socialistas. Igual que el acuerdo de gobierno alcanzado entre las tres formaciones para gobernar el Ayuntamiento de Belgrado. Todo estaba encaminado a preparar a su electorado para confirmar el cambio de estrategia ya comenzado hace un año. Para ello, eran parte del plan retrasar la composición del gobierno lo máximo posible (acercándose al limbo político del verano), o visualizar la imposibilidad de una coalición con los nacionalistas. Aún no ha acabado el baile, aún no hay acuerdo oficial aunque está cantado, Dacic ya ha adelantado los principios sobre los que se explicitará el acuerdo público:

<<La protección de los intereses nacionales, la preservación de Kosovo-Metohija como parte de Serbia, la defensa de la República de Srpska y los Acuerdos de Dayton, la integración en las estructuras europeas, el desarrollo económico, la lucha contra la delincuencia y la corrupción y asegurar la justicia social>>

Lo que seguramente no sabremos es que acordarán de forma privada respecto al más que probable abandono de la demanda de extradición de Mira Markovic (actualmente en Rusia). Pero quizás sea un precio óptimo, sobre todo si finalmente la coalición de gobierno consigue superar las heridas surgidas durante los años de gobierno de Milosevic y las humillaciones de la OTAN. Heridas que a buen seguro superarán si se crean las bases de una nueva Serbia, sin complejos, abierta a Europa y volcada en la mejora de las condiciones socioeconómicas de sus habitantes. ¿Será posible? Creo que no será nada fácil, aunque no imposible si finalmente ocurre un relevo generacional entre los políticos y se abordan los problemas del país desde una perspectiva de futuro y no del pasado. Sería un éxito la construcción de un sistema político serbio autónomo, sin ingerencias de potencias externas, en el que las principales opciones políticas se reconozcan y lo entiendan como el marco para la consecución de sus objetivos.




2008/06/08

Elecciones en Macedonia

En Macedonia las elecciones legislativas del pasado domingo arrojaron un resultado electoral de amplia mayoría para los conservadores del VMRO-DPMNE (46,7% de los votos) que así se aseguran poder formar gobierno sin la necesidad del apoyo de los diputados albaneses. En parte, el adelanto de las elecciones previstas para el 2010 fue provocado porque los albaneses que apoyaban al gobierno estaban muy descontentos ante la negativa del gobierno de Skopje a reconocer la independencia de Kosovo. Además, otro factor importante de desestabilización fue el bloqueo griego al ingreso del país balcánico en la OTAN mientras este siga manteniendo su nombre actual.

Ahora habrá que ver como gestionan los conservadores la victoria lograda con un 58,3% de participación (un 3,5% superior que en la anterior convocatoria del 2006) y con una oposición bastante debilitada. La Unión Socialdemócrata de Macedonia (SDSM) obtuvo un 22,1%, seguido de los dos partidos principales que representan a la minoría albanesa (cercana al 30% de la población), la Unión Democrática para la Integración (DUI) con un 11,2% de los votos y el Partido Democrático de los Albaneses (DPA) con un 10,1%. Estos últimos, más moderados, fueron los que participaron con el gobierno de Skopje en la anterior legislatura. Desde entonces, la rivalidad entre ambas formaciones se ha enconado cada vez más, y un reflejo de esto fueron los enfrentamientos armados e incidentes ocurridos en las zonas de mayoría albanesa. El resultado de la jornada electoral fue de un muerto, una decena de heridos y 11 detenidos. Por ello, la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) denunció que las elecciones al Parlamento de Macedonia celebradas el domingo pasado no cumplieron los criterios internacionales. El gobierno macedonio anunció que se volverían a repetir las elecciones en las 21 mesas más conflictivas. Estos hechos, han demostrado una vez más, que la lucha de poder entre los albaneses se recrudece puntualmente, sobre todo a medida que se premia a unos con la participación en el poder y a los otros se les margina políticamente.

Como consecuencia, se podría afirmar que estás luchas son motivadas por el enfrentamiento entre la parte de la elite política albanesa integrada en los círculos de poder macedonios (DPA) y la que en su día fue excluida (DUI). En este sentido las simplificaciones que a veces se han utilizado para describir los enfrentamientos son excesivas. Es cierto que existe una rivalidad que va más allá de lo racional y que hunde sus raíces en rivalidades cuasi-clánicas. Ahora bien, la motivación principal se sostiene en la exclusión del anterior gobierno macedonio del DUI, a pesar de haber sido la lista de la minoría albanesa más votada, en beneficio del DPA que participó en el gobierno.

Pero tras las últimas elecciones, parece que el gobierno conservador no necesitará de la alianza con los albaneses. En este sentido, habrá que estar muy atento al tratamiento que pueden percibir estos por parte de las autoridades macedonias. Si finalmente, como se está anunciando, quedan excluidos ambos partidos del poder, es muy probable que puedan tender puentes entre ambos para construir una alianza nacionalistas que aumente las reivindicaciones de los albaneses, y para ello quizás puedan tomar como símbolo la petición al gobierno de Skopje del reconocimiento de la independencia kosovar. Está reivindicación en medio del proceso de ingreso en la OTAN y la UE puede ser la excusa que empuje al gobierno de los conservadores a reconocer la independencia kosovar. Veremos que pasa en el futuro.

2008/06/04

El efecto de Kosovo (3)

A pesar de las exageraciones de Ramón Lobo, es verdad que algunos independentistas de naciones sin estado fuerzan los resultados de la comparación para llegar a hacer una errónea equiparación entre casos. Este ejercicio me parece excesivo, pues el único aspecto importante que comparten es la ausencia de reconocimiento alguno respecto a al derecho a la autodeterminación.

A partir de ahí, las diferencias entre las naciones sin estado de Europa occidental y Kosovo son realmente importantes. Una de las principales es la baja integración de las elites albanokosovares en el Estado serbio. Esta situación se agravó en la segunda mitad de los años ochenta y con la desintegración de Yugoslavia. Como consecuencia de ello durante el débil proceso de democratización serbio los albaneses fueron marginados del reparto del poder en el sistema político. El momento cumbre fue el referéndum serbio de 1989 por el cual fue revocada gran parte de la autonomía kosovar (nótese que en este caso el ámbito de decisión era toda Serbia diluyendo así a los albanakosovares en una minoría, cuando en Kosovo eran mayoría).

Esta tendencia se confirmó en la década de los noventa con la desaparición de cualquier integración y colaboración entre Belgrado y las elites albanokosovares. Resultado de ello fue el desdoblamiento de las legitimidades democráticas, por una parte la serbia que excluía a las elites albanokosovares, y por otra, una nueva surgida de forma autónoma y no reconocida por Serbia en la que jugaban las elites albanokosovares representando a la mayor parte de los habitantes de Kosovo. Una muestra de ello fueron las elecciones de 1992 en las que fue elegido Ibrahim Rugosa como Presidente, no fueron reconocidas ni por los serbios ni ningún otro país a nivel internacional.

Con está disociación de caminos comenzó a cimentarse la futura independencia kosovar. En democracia no es posible gobernar contra la voluntad del pueblo expresada de una forma aplastantemente mayoritaria, y no es posible que un estado mantenga dentro de sus fronteras a una Provincia contra la voluntad mayoritaria de sus habitantes (aproximadamente entre un 85-90% de la población). La única salida en estos casos es ofrecer a sus habitantes (a través de sus elites) un espacio de acomodo en el ejercicio del poder, si la oferta resulta lo suficientemente atractiva, es probable que parte de las elites locales comiencen a colaborar con el poder central (al menos en ciertos aspectos). Así se acaba con la visión de qué el gobierno central ejerce el poder contra los habitantes del territorio, y en democracia eso tendrá reflejo en unos resultados electorales mucho más diversificados entre partidos políticos que representan diferentes posicionamientos y proyectos.


Imagen tomada de: www.eurominority.org


Este fue el gran error de Serbia. Quiso imponer su proyecto y sus preferencias a Kosovo a través de la población mayoritaria serbia del Estado y sin tener en cuenta las preferencias de los kosovares; excluyendo para ello a prácticamente toda una etnia (albanesa) de la participación en los circuitos de poder. Este hecho favoreció la acumulación de fuerzas nacionalistas y la creación de alianzas y reivindicaciones entorno al objetivo común de la independencia.

En la década de los noventa, Serbia tuvo oportunidades políticas para darle la vuelta a la situación y conseguir la integración y acuerdo con sectores moderados del nacionalismo albanokosovar. Pero no supieron aprovecharlo en Belgrado, y en consecuencia prosiguieron con la táctica de imponer su hegemonía que producía cada vez mayor distanciamiento con las elites albanokosovares.

Por el contrario, está circunstancia no se da en la mayoría de lo países occidentales que tienen movimientos independentistas. Entre las elites políticas del territorio hay posiciones muy diversas, e incluso en los casos que son mayoritarias las nacionalistas, existe un nivel de interlocución e integración de parte de estas en las estructuras de poder. La simplificación de posiciones y la acumulación de fuerzas nacionalistas son más complicadas. Puede haber sectores políticos independentistas que tengan una estrategia de confrontación con el Estado de pertenencia pero no son mayoritarios, porque una parte importante de la elite local tiene alianzas de mayor o menor intensidad con el estado.

En este sentido, la posición que ha mantenido el gobierno español de no reconocimiento del Estado kosovar no es porque de repente haya tenido un ataque de respeto a la legalidad vigente o porque alegue una falta de coherencia al reconocer está proclamación unilateral de independencia mientras otras no lo han sido. No, es por miedo, miedo a establecer un precedente que pueda acabar favoreciendo el ejercicio de la libre autodeterminación de cualquiera de las nacionalidades que actualmente son parte de España. En este sentido, contrasta la reacción del Reino Unido, favorable a reconocer la independencia de Kosovo sin temor alguno. Y es más, cuando se ha preguntado a algún representante británico si no tenían miedo de que Escocia tomase el mismo camino, la respuesta fue sencilla e implacablemente democrática: “si el pueblo escocés quiere la independencia, el Reino Unido no lo va a impedir”. Es el juego democrático, y es inevitable sobre todo si hablamos de porcentajes muy altos de población que optan por la secesión. Por ello, los laboristas británicos apoyan que se celebre un referéndum de autodeterminación en Escocia, mientras en España los socialistas se oponen a que Euskadi celebre una consulta no vinculante sobre dos preguntas que no tienen absolutamente nada que ver con el ejercicio del derecho a la autodeterminación.


2008/06/02

El efecto de Kosovo (2)

En el primer post, decía que el impacto directo de la proclamación de la independencia de Kosovo podría reducirse a siete ámbitos geográficos bastante bien delimitados. Pero no por ello, es posible negar el precedente internacional que supone Kosovo para los futuros procesos de secesión. Históricamente, la mayoría de independencias han sido proclamadas de forma unilateral, pero en las últimas dos décadas a pesar de que las secesiones fueron logradas a través de proclamaciones unilaterales, estas solían hacerlas estados o repúblicas que formaban parte de federaciones que en teoría tenían reconocido el derecho a la autodeterminación, y sí no era así, la proclamación no era reconocida. Ante este práctica, la novedad que representa Kosovo es una vuelta a la consecución del reconocimiento internacional de independencias proclamadas por territorios que no tienen reconocido el derecho a la autodeterminación.

De todas maneras, algunos países y personalidades internacionales no se cansan de alegar que el caso de Kosovo es especial para así, tratar de argumentar un trato excepcional. Está simple afirmación, esconde una alta dosis de hipocresía por la cual se reconocen algunas independencias si están al servicio de los intereses occidentales (Kosovo), mientras que a otras se les niega por servir a los intereses rusos (Transnistria, Osetia, Abjasia, etc.).

En está defensa numantina por la “especificidad” de Kosovo, se esmeró durante meses el enviado especial de El País en cada uno de sus artículos y crónicas. Un momento cumbre en la transmisión de esas ideas, fue el 20 de Febrero de 2008, fecha en la que versión digital del diario publicaba una entrevista digital con Ramón Lobo (el enviado especial en Kosovo). No me parare a hacer un análisis de cada una de las respuestas que ofreció, simplemente mencionaré dos que tienen estrecha relación con el post de hoy:

<< ¿Qué hay de similar y qué de diferente entre la situación de Kosovo y la de otras zonas con ansias independentistas en países como España? ¿Podrían hacer estas regiones algo similar?

Aquí mataron a mucha gente, quemaron sus casas, expulsaron del país al 50%. Ha habido limpieza ética, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Después Kosovo ha estado bajo una administración de la ONU ocho años y ahora estará con tropas extranjeras por otros tantos. No hay comparación posible. Quizá si hablaran del divorcio amistoso de la Republica Checa y Eslovaquia encontrarían más precedentes. Es una manipulación estúpida e irresponsable. >>

En fin, lo de las manipulaciones estúpidas e irresponsables se lo podría haber aplicado así mismo. La respuesta que él ofrece es un buen ejemplo, afirma que "los expulsaron" (a los albanokosovares, se entiende), ¿pero cuando empezaron esas expulsiones sistemáticas? ¿Quizás le sonará un ataque militar de la OTAN que se saltaba la legalidad internacional? Pero es más, cabría preguntarse ¿si han vuelto los que fueron expulsados? Nada dice de ello y el dato es relevante para no caer en simplificaciones y manipulaciones, la respuesta es SÍ. Y por supuesto, olvidó hacer alusión a quienes han sido los que han abandonado la provincia desde que las fuerzas internacionales custodian la provincia: entre 200.000 y 300.000 serbios, gitanos y otras minorías.

Pero por encima de estos argumentos, ¿podría justificar Ramón Lobo por qué lo que vale para Kosovo no vale para las Krajinas en Croacia? Esta pregunta es pertinente pues allí fueron mucho más del 50% los expulsados de su territorio, pero claro, como estos son serbios nadie se ha preocupado de que vuelvan, no sea que se les ocurra volver a proclamar la secesión unilateral otra vez, y sabido es que lo que sirve para la mayoría no sirve para los serbios. Nunca se ha permitido un proceso de secesión de un territorio con mayoría serbia, véase lo que pasa en la República Serbia de Bosnia-Herzegovina).

Y finalmente, la perla de la respuesta era afirmar que “no hay comparación posible” entre las nacionalidades del Estado español y Kosovo. ¿Sabrá la diferencia entre comparar y equiparar? La comparación es la base de muchos análisis y si se comparan casos no sólo es para buscar similitudes sino también para buscar disimilitudes. Sólo tras una comparación podremos defender una posible equiparación o su rechazo. Por cierto, que si bien no son equiparables los casos, es más que evidente que tienen más de una similitud relevante.

Y finalmente, una pregunta para sacar nota en contradicciones:

<< ¿Qué le parece que un mismo pueblo tenga dos estados diferentes?

No creo que esté prohibido. Lo malo es cuando un mismo pueblo esta repartido en varios o ni siquiera tiene uno, como los palestinos >>.


Una respuesta asombrosa. Los vascos, por ejemplo, están repartidos en dos estados (España y Francia) y ni siquiera tienen un solo estado, ¿quizás por eso se refería Ramón Lobo a que no se pueden comparar casos como el País Vasco y Kosovo? ¿Tras leer su respuesta parecería que él podría entender como algo "malo" que los vascos no tengan estado alguno?

Entre las disimilitudes, cabría reseñar que Kosovo es un territorio disputado históricamente por serbios y albaneses (ambas nacionalidades con un estado de referencia). Por lo tanto, no es propiamente una nación sin estado, por ello creo que su viabilidad como un estado que sirva de territorio de transición entre albaneses y serbios podría ser más que interesante. Pero la realidad que se ha impuesto es la de la creación de un nuevo estado albanés (a pesar de las medidas simbólicas tomadas a favor de la multiculturalidad). De todas maneras, la responsabilidad de este hecho final recae sobre las fuerzas albanesas y sus aliados, pero también especialmente sobre los serbios y su gobierno por haber jugado al todo o nada (y ahora como último recurso a la partición de la provincia).


Mañana la tercera parte

2008/06/01

Sin padrinos no hay bautizo

Tardó en llegar la segunda reflexión respecto al efecto internacional de la independencia de Kosovo; pero a pesar de la tendinitis y las pocas ganas de abordar el tema, finalmente aquí os la presento. Pero antes os dejo un artículo Javier Ortiz que publicó en su blog y en el diario Público:


Sin padrinos no hay bautizo

Se buscan hasta debajo de las piedras los factores de toda suerte –históricos, culturales, geoestratégicos, étnicos– que impiden comparar los casos de Kosovo y Euskadi.

“La declaración de independencia unilateral de Kosovo es un hecho totalmente excepcional. Un caso único, fruto de la muy específica situación de la ex Yugoslavia”, afirman los partidarios del reconocimiento del nuevo Estado.

O ellos tienen muy mala memoria o confían en que los desmemoriados seamos los demás. Bielorrusia se proclamó independiente por su cuenta. La llamada revolución cantada, nombre por el que fue conocido el proceso de independización de los tres países bálticos, Estonia, Lituania y Letonia, se impuso también mediante decisiones unilaterales.

Igual que se hace ahora con lo sucedido en Kosovo, se hizo a comienzos de los noventa con Bielorrusia y los países bálticos: ¡nada que ver con Euskadi! Y algo después para enfatizar que la realidad vasca tampoco tiene nada que ver con la irlandesa. Y menos aún con la escocesa.
Claro que los países bálticos tampoco tienen nada que ver con Irlanda. Ni Eslovaquia con Croacia. Ni nadie con nadie. No hay dos devenires históricos medianamente equiparables, y menos en la enrevesada Europa.

La gran diferencia que separa a Euskadi de Kosovo (y de Bielorrusia, y de los países bálticos, y de Croacia, y de Irlanda, y de Eslovaquia y de todos los demás procesos de emancipación nacional que tomaron cuerpo en la Europa del siglo XX y van encontrando poco a poco algo parecido a una salida) es de una sencillez pasmosa: Euskadi no tiene padrinos internacionales. Ni de mucho peso, como Kosovo, o como Irlanda –que cuenta con un muy poderoso lobby en los Estados Unidos–, ni de peso menor, como Chechenia, que recibe algún apoyo del mundo musulmán.

Quien no tiene padrinos no se bautiza. Sin padrinos con vara alta, no hay consorcios mediáticos que expliquen que tus reivindicaciones no son ninguna locura, y no hay dinero fácil que las explique y pasee por medio mundo, y no hay potencia que te franquee las puertas de los foros internacionales.

Tanto tienes, tanto vales. Y tanto no tienes, tanto no vales.
Javier Ortiz