Es la disyuntiva a la que se enfrenta Moldavia a medio plazo. Más allá de los discursos estéticos que puedan hacer los recién llegados al poder, una pintoresca coalición entre progresistas y neoliberales-nacionalistas rumanos (sic), el cruce de caminos volverá a plantearse en las próximas elecciones de enero de 2010. Estarán en juego dos concepciones y proyectos para Moldavia. El primero, liderado por los comunistas, apuesta por la reintegración de Transnistria al control de Chisinau y el fortalecimiento del Estado moldavo como proyecto independiente y cohesionado socialmente. El segundo, capitaneado por el Partido Liberal Democrático, buscará ampliar la liberalización y privatización de la economía moldava y poner las bases para una futura anexión del actual territorio moldavo a Rumania.
Sin embargo, el nuevo gobierno está tratando de ocultar una y otra vez este cruce de caminos. Abundando en esta línea, el recién nombrado nuevo Primer Ministro, Vladimir Filat del Partido Liberal Democrático, en su discurso de investidura señaló que su programa de gobierno tiene cinco prioridades: impulsar la integración europea, afianzar el imperio de la ley, superar la crisis, descentralizar el poder y empoderar a los gobiernos locales. Y añadió, “construiremos una sociedad cohesionada y solidaria”. Casi nada. Ojalá sea así si ganan las elecciones de enero, porque claro, su programa de gobierno no es más que un programa electoral, ¿o acaso esperan conseguir sus objetivos en tres meses? No, evidentemente, lo que pretenden durante lo próximos tres meses es no asustar al electorado con veleidades nacionalistas rumanas o terapias económicas de shock propias de los festines neoliberales.
Mientras, el gobierno se dedica a adoptar decisiones simbólicas, como la abolición de la necesidad de visado para que los ciudadanos de Rumania puedan visitar Moldavia (este régimen de visados fue adoptado tras la revuelta nacionalista rumana de abril), aunque claro, los moldavos seguirán necesitando visado para visitar Rumania, exceptuando aquellos/as que tienen la nacionalidad rumana, como por ejemplo la mayoría de los miembros del nuevo gobierno y los diputados que los sustentan. Pero hay más decisiones y declaraciones simbólicas, cómo aquella en la que el Presidente en funciones, Mijai Ghimpu, aseguró tras entrevistarse con el jefe del gabinete de la Presidencia de Rusia, Serguei Narishkin, que continuarán con la política de cooperación con Rusia; y en la misma línea se han expresado con respecto a China. No es tan extraño, porque por mucho que ahora quieran vender que la Comisión Europea asignará siete millones de euros al gobierno de Moldavia para la realización de proyectos institucionales, la cantidad no deja de ser ridícula, sobre todo si lo comparamos con los 500 millones de dólares prometidos por Rusia (en junio) o los posibles mil millones de China (aún por concretar).
Pero donde realmente se está jugando el partido es en el tema territorial. Una de las primeras decisiones del nuevo gobierno fue la supresión del Ministerio de Reintegración (territorial) que tenía como finalidad principal devolver a Moldavia el control fronterizo del territorio de Transnistria. Esta decisión, duramente criticada por los comunistas, no es inocente. Al nuevo gobierno no le gustan los avances que se han hecho durante los últimos años. Por cierto, estos avances están paralizados parcialmente desde febrero de 2006 cuando quedaron suspendidas las conversaciones entre Moldavia, Transnistria, Rusia, Ucrania y la OSCE (con la observación de la UE y EE.UU.). Y no le gustan por varias razones. Continuará.
Sin embargo, el nuevo gobierno está tratando de ocultar una y otra vez este cruce de caminos. Abundando en esta línea, el recién nombrado nuevo Primer Ministro, Vladimir Filat del Partido Liberal Democrático, en su discurso de investidura señaló que su programa de gobierno tiene cinco prioridades: impulsar la integración europea, afianzar el imperio de la ley, superar la crisis, descentralizar el poder y empoderar a los gobiernos locales. Y añadió, “construiremos una sociedad cohesionada y solidaria”. Casi nada. Ojalá sea así si ganan las elecciones de enero, porque claro, su programa de gobierno no es más que un programa electoral, ¿o acaso esperan conseguir sus objetivos en tres meses? No, evidentemente, lo que pretenden durante lo próximos tres meses es no asustar al electorado con veleidades nacionalistas rumanas o terapias económicas de shock propias de los festines neoliberales.
Mientras, el gobierno se dedica a adoptar decisiones simbólicas, como la abolición de la necesidad de visado para que los ciudadanos de Rumania puedan visitar Moldavia (este régimen de visados fue adoptado tras la revuelta nacionalista rumana de abril), aunque claro, los moldavos seguirán necesitando visado para visitar Rumania, exceptuando aquellos/as que tienen la nacionalidad rumana, como por ejemplo la mayoría de los miembros del nuevo gobierno y los diputados que los sustentan. Pero hay más decisiones y declaraciones simbólicas, cómo aquella en la que el Presidente en funciones, Mijai Ghimpu, aseguró tras entrevistarse con el jefe del gabinete de la Presidencia de Rusia, Serguei Narishkin, que continuarán con la política de cooperación con Rusia; y en la misma línea se han expresado con respecto a China. No es tan extraño, porque por mucho que ahora quieran vender que la Comisión Europea asignará siete millones de euros al gobierno de Moldavia para la realización de proyectos institucionales, la cantidad no deja de ser ridícula, sobre todo si lo comparamos con los 500 millones de dólares prometidos por Rusia (en junio) o los posibles mil millones de China (aún por concretar).
Pero donde realmente se está jugando el partido es en el tema territorial. Una de las primeras decisiones del nuevo gobierno fue la supresión del Ministerio de Reintegración (territorial) que tenía como finalidad principal devolver a Moldavia el control fronterizo del territorio de Transnistria. Esta decisión, duramente criticada por los comunistas, no es inocente. Al nuevo gobierno no le gustan los avances que se han hecho durante los últimos años. Por cierto, estos avances están paralizados parcialmente desde febrero de 2006 cuando quedaron suspendidas las conversaciones entre Moldavia, Transnistria, Rusia, Ucrania y la OSCE (con la observación de la UE y EE.UU.). Y no le gustan por varias razones. Continuará.
Asoier, barkatu eragoztea, baina irakurri al zenituen Georgiako Gobernuaren bozeramailearen deklarazioak, non Georgia Espainiarekin eta Osetia euskal Herriarekin konparatzn zituen?
ResponderEliminarBai irakurri nituen, baina tira, argi dagoena da ez daukala zerikusi handirik. Antza gehiago izan dezake Abjasiak Osetia baino, nahiz eta azken honetan Iparra eta Hegoa dauden. Gogoan izan osetiarrek ez zutela aburu gisa independentzia, baizik eta Errusiaren parte izatea. Beste gauza bat da hori ez dela posible izan eta ziurrenik ez dela posible izango epe ertainera (juridikoki behintzat), eta beraz, azkenean independentziaren balizko posibilitatea ustiratzen ari dira, baina errealitatean, nioen bezala, estrategia da Errusiaren parte izatea, ez bada de iure, de facto izan dadila, eta de facto izan badira aspalditik. Abjasiakoa desberdina da, hor badago gogo independentista bat. Ongi izan!
ResponderEliminarEta EBren informeaz? Badakizu, "Georgiak hasi zuen guda, baina Errusiak probolatu zuen, gainera neurrigabe erantzun zuen".
ResponderEliminarNik uste hori Georgiari aurpegia garbitzeko modu bat dela.
Bestalde, bizikki zoriondu nahi dut Georgiako Gobernuko bozeramailea, Georgiar eta Espainiar Estatuen artean eginiko konparazio ezin egokiagoarengatik. Biak dira Estatu antidemokratikoak, hauteskunde-iruzurrak gertatzen direnak (Europako hauteskundeak 2009), beste kulturekijko errespetu gabeak, poliziak beurrigabeko eskumenak dituenak, disidentzia ezin gogorrago ajazartzen dutenak, komunikabide kritikorik gabe (eta komunikabide kritikoak ixten dituztenak), kapitalismo basatia ezarri dutenak, inperialismoarekin erabat lerrokatutakoak... eta EB eta NATOk (erakunde inperialo-terroristak biak) eta "demokrazia" labela eman diotenak.
Agurrak
Ez daukat dudarik txostenaren azken helburua Georgiari aurpegia garbitzea dela, baina oso zaila denez lan hori, ba egia esan kaltetuta ateratzen da bere irudia. Horregatik daude haserretuta eta izorratutak. Bestalde, Errusiak oso ondo neurtu zuen bere erantzuna, prezisio maila militar txundigarriarekin. Horrek ez du kontraesaten beste errealitate bat: Errusiak behar baino erantzun gogorragoa eman zuen, eta hiru motibo bereiztuko nituzke nik: a) Georgia izutzeko b) Errusiar barne kontsumarako (indartsu gaude militarki) d) Kanpora begira, erakustaldi militarra baina batez ere eraginkortasun itxura (mendebaldeko abentura militarrekin alderatuz, Afganistan eta Irak).
ResponderEliminarAgurrak!
Hola! Soy Chucky, estoy escribiendo desde el parque Stephan Chel Mare (hay wifi gratis!!)
ResponderEliminarNo tengo mucho tiempo, así que iré al grano. Por aquí se rumorea que el partido comunista podría dividirse en dos, entre gente mayor y otra parte con gente más joven. Si esto es así quizá algunos votos del partido comunista podrían ir encaminados a elegir un presidente en el próximo nombramiento entre el 23 y 26 de este mes, con lo que no se celebrarían elecciones el año que viene.
Salutari din Chisinau!
Ey Chucky! Muchas gracias por acordarte de nosotros por allí y por pasarnos lo último en rumores políticos. Pásalo bien!
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