Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Contra este fantasma se han conjurado en una santa jauría, todas las potencias de la vieja Europa, el papa y el zar Putin, Merkel y Sarkozy, los partidos socialistas europeos y los postmodernos alemanes.
Aún temen al fantasma. Pero ¿no habíamos quedado que el fantasma estaba moribundo? Una vez más es Merton la explicación. Juegan a la profecía que se autocumple, expresión acuñada por el sociólogo estadounidense cuando sistematizó y articuló esta teoría derivada del teorema de Thomas: si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales. Y claro que los ha tenido. Con la caída del Muro de Berlín simbolizan la victoria del “Capitalismo sobre el Socialismo/Comunismo”. Eso, sobre todo, era lo que se estaba festejando ayer. No era lo único para celebrar pero sí lo importante para aquellos dirigentes gubernamentales y directivos de empresa que levantaban esa copa de champagne. Es la humillación del “perdedor” y la idealización del “ganador” llenando los símbolos de un contenido fraudulento. Se trata de imponer la idea de que el “comunismo o socialismo real” ha muerto, porque saben que mientras esa percepción siga colonizando las mentes de la población mundial la gente actuará como si fuese prácticamente imposible una alternativa de izquierdas a lo existente. Por lo tanto, esta modificación de las percepciones logra una ciudadanía más conformista y más resignada, lo que a su vez produce que la profecía se auto-realice.
En cambio, la realidad es bien diferente a la que se nos cuenta. Nunca jamás ningún país del bloque soviético se reivindicó como una experiencia comunista, y la mayoría de aquellos países tampoco se atrevieron a llamarse así mismos socialistas. Eran democracias populares, una especie de limbo entre el Capitalismo y el Socialismo. Pero tampoco creo que tenga demasiada importancia esa discusión. Aquellos sistemas estuvieron plagados de errores, incoherencias ideológicas y de prácticas autoritarias, pero no por ello la descalificación de aquellos sistemas puede ser suficiente para la descalificación de un futuro socialismo o comunismo contemporáneo (inexistente hasta el momento).
Tampoco es suficiente para desterrar la idea del socialismo en base a qué fue un sistema poco respetuoso con la libertad individual de las personas. Fue un intento, el más serio de la corta historia de la humanidad. Un intento al que no existe vuelta atrás. No se dará nunca más en los mismos parámetros y con las mismas premisas (sobre todo de corte autoritario). Y lo saben los grandes capitalistas y sus marionetas políticas. Por ello le tienen miedo a la idea de la justicia social, a la idea del socialismo, del cambio de sociedad y de modelo económico. Esta es la explicación del porqué aún ven al fantasma. No es para menos, lo alimenta la cruda realidad económica, social y ecológica a la que se enfrenta a diario el planeta. ¿Cómo pueden dejar de percibir al socialismo como un fantasma peligroso si el activo de las 200 personas más ricas del planeta es superior al ingreso combinado del 41% de la población mundial? O lo que es lo mismo, 200 (doscientas) personas tienen más dinero que 2.785.584.507 (dos mil setecientas ochenta y cinco millones quinientas ochenta y cuatro mil quinientas siete) personas. De media, cada individuo de esas 200 tiene una riqueza equivalente a la de alrededor de 14 millones de personas (1 persona tiene la riqueza de 14.000.000 de personas).
La trampa de Occidente
La caída del Muro de Berlín, de los sistemas neo-estalinistas y de la Unión Soviética se podría contar como la crónica de una seducción tramposa. Occidente vendió con éxito a la ciudadanía de los países del Este una asociación de ideas fraudulenta. Igualaban Capitalismo a democracia y libertad. Pero el capitalismo existía antes de que existiera la democracia representativa actual. Es más, este sistema económico ha sabido aprovecharse para su desarrollo de estados esclavistas, estados imperialistas y belicosos, monarquías absolutas, democracias censitarias y regímenes fascistas y nacionalsocialistas. ¿Alguien le pide cuentas al capitalismo por su pasado? ¿Por qué es asociado a democracia si su experiencia más común se ha dado en circunstancias autoritarias y totalitarias? ¿Alguien le pide cuentas por todos esos sistemas autoritarios y totalitarios que hoy en día vulneran derechos humanos y las libertades más fundamentales mientras su economía es plenamente capitalista?
El “socialismo real” que se desarrolló en los países de Europa Central y Oriental tuvo una marca autoritaria igual que la praxis capitalista del pasado y de parte del presente. Por ello, no es justo asociar “socialismo” a “autoritarismo”. Se pueden desarrollar alternativas socialistas desde un parámetro democrático y de respeto a las libertades individuales. Actualmente hay ejemplos en el mundo que lo están intentando, no sin problemas y contradicciones, pero sus intentos no dejan de despertar las alarmas rojas en las cancillerías occidentales y en las grandes multinacionales, porque saben, que un socialismo democrático podría conseguir una sociedad con una mayor densidad democrática y con un respeto más escrupuloso de la libertad individual que la que ofrece el capitalismo “democrático”. No entraré ahora a hacer una valoración respecto a la incompatibilidad entre capitalismo, y democracia y libertad. La tensión es constante y su equilibrio es débil, se mantiene por una fachada, una imagen, una simbología y por compartir algunos espacios de poder, no por supuesto el económico.
¿Y de los resultados del capitalismo? Sólo se habla de Occidente, del capitalismo central que es el que a menos población mundial reúne (y bueno con esta crisis financiera tampoco se libra de las críticas). Sabemos, nosotros, vosotros, las multinacionales, los gobiernos y sus defensores que en términos globales y comunitarios son un auténtico fracaso los resultados del “libre mercado” (otro de los eufemismos mentirosos, ¿libre? ¿Concurrencia perfecta?). Lejos de erradicar la miseria la ha alimentado y lejos de respetar la diversidad cultural, lingüística y ecológica la ha fagocitado.
Pero no es suficiente intuir o conocer esta realidad. Hay que explicitarla más en la cotidianidad, hay que confrontarla más a menudo y hacerla visible porque la lucha por el diagnóstico es importante. Algunos/as con posiciones ortodoxas, con recetarios cerrados y visiones más estrechas, hablan desde el marxismo con una autocomplacencia pasmosa. Hablan constantemente de las “condiciones objetivas” para el cambio social, la revolución y el socialismo. Mientras el capitalismo ha sido más inteligente en su estrategia y se ha preocupado de que las “condiciones subjetivas” no se puedan dar, y por ello, echa mano de la profecía que se auto-cumple y machaca todo lo que puede a un moribundo, al fantasma del que todos su opositores dicen está desterrado, pero por el que todos ellos se preocupan de enterrarlo aunque jamás lo hayan visto… Y es que algo tendrá ese fantasma.
Aún temen al fantasma. Pero ¿no habíamos quedado que el fantasma estaba moribundo? Una vez más es Merton la explicación. Juegan a la profecía que se autocumple, expresión acuñada por el sociólogo estadounidense cuando sistematizó y articuló esta teoría derivada del teorema de Thomas: si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales. Y claro que los ha tenido. Con la caída del Muro de Berlín simbolizan la victoria del “Capitalismo sobre el Socialismo/Comunismo”. Eso, sobre todo, era lo que se estaba festejando ayer. No era lo único para celebrar pero sí lo importante para aquellos dirigentes gubernamentales y directivos de empresa que levantaban esa copa de champagne. Es la humillación del “perdedor” y la idealización del “ganador” llenando los símbolos de un contenido fraudulento. Se trata de imponer la idea de que el “comunismo o socialismo real” ha muerto, porque saben que mientras esa percepción siga colonizando las mentes de la población mundial la gente actuará como si fuese prácticamente imposible una alternativa de izquierdas a lo existente. Por lo tanto, esta modificación de las percepciones logra una ciudadanía más conformista y más resignada, lo que a su vez produce que la profecía se auto-realice.
En cambio, la realidad es bien diferente a la que se nos cuenta. Nunca jamás ningún país del bloque soviético se reivindicó como una experiencia comunista, y la mayoría de aquellos países tampoco se atrevieron a llamarse así mismos socialistas. Eran democracias populares, una especie de limbo entre el Capitalismo y el Socialismo. Pero tampoco creo que tenga demasiada importancia esa discusión. Aquellos sistemas estuvieron plagados de errores, incoherencias ideológicas y de prácticas autoritarias, pero no por ello la descalificación de aquellos sistemas puede ser suficiente para la descalificación de un futuro socialismo o comunismo contemporáneo (inexistente hasta el momento).
Tampoco es suficiente para desterrar la idea del socialismo en base a qué fue un sistema poco respetuoso con la libertad individual de las personas. Fue un intento, el más serio de la corta historia de la humanidad. Un intento al que no existe vuelta atrás. No se dará nunca más en los mismos parámetros y con las mismas premisas (sobre todo de corte autoritario). Y lo saben los grandes capitalistas y sus marionetas políticas. Por ello le tienen miedo a la idea de la justicia social, a la idea del socialismo, del cambio de sociedad y de modelo económico. Esta es la explicación del porqué aún ven al fantasma. No es para menos, lo alimenta la cruda realidad económica, social y ecológica a la que se enfrenta a diario el planeta. ¿Cómo pueden dejar de percibir al socialismo como un fantasma peligroso si el activo de las 200 personas más ricas del planeta es superior al ingreso combinado del 41% de la población mundial? O lo que es lo mismo, 200 (doscientas) personas tienen más dinero que 2.785.584.507 (dos mil setecientas ochenta y cinco millones quinientas ochenta y cuatro mil quinientas siete) personas. De media, cada individuo de esas 200 tiene una riqueza equivalente a la de alrededor de 14 millones de personas (1 persona tiene la riqueza de 14.000.000 de personas).
La trampa de Occidente
La caída del Muro de Berlín, de los sistemas neo-estalinistas y de la Unión Soviética se podría contar como la crónica de una seducción tramposa. Occidente vendió con éxito a la ciudadanía de los países del Este una asociación de ideas fraudulenta. Igualaban Capitalismo a democracia y libertad. Pero el capitalismo existía antes de que existiera la democracia representativa actual. Es más, este sistema económico ha sabido aprovecharse para su desarrollo de estados esclavistas, estados imperialistas y belicosos, monarquías absolutas, democracias censitarias y regímenes fascistas y nacionalsocialistas. ¿Alguien le pide cuentas al capitalismo por su pasado? ¿Por qué es asociado a democracia si su experiencia más común se ha dado en circunstancias autoritarias y totalitarias? ¿Alguien le pide cuentas por todos esos sistemas autoritarios y totalitarios que hoy en día vulneran derechos humanos y las libertades más fundamentales mientras su economía es plenamente capitalista?
El “socialismo real” que se desarrolló en los países de Europa Central y Oriental tuvo una marca autoritaria igual que la praxis capitalista del pasado y de parte del presente. Por ello, no es justo asociar “socialismo” a “autoritarismo”. Se pueden desarrollar alternativas socialistas desde un parámetro democrático y de respeto a las libertades individuales. Actualmente hay ejemplos en el mundo que lo están intentando, no sin problemas y contradicciones, pero sus intentos no dejan de despertar las alarmas rojas en las cancillerías occidentales y en las grandes multinacionales, porque saben, que un socialismo democrático podría conseguir una sociedad con una mayor densidad democrática y con un respeto más escrupuloso de la libertad individual que la que ofrece el capitalismo “democrático”. No entraré ahora a hacer una valoración respecto a la incompatibilidad entre capitalismo, y democracia y libertad. La tensión es constante y su equilibrio es débil, se mantiene por una fachada, una imagen, una simbología y por compartir algunos espacios de poder, no por supuesto el económico.
¿Y de los resultados del capitalismo? Sólo se habla de Occidente, del capitalismo central que es el que a menos población mundial reúne (y bueno con esta crisis financiera tampoco se libra de las críticas). Sabemos, nosotros, vosotros, las multinacionales, los gobiernos y sus defensores que en términos globales y comunitarios son un auténtico fracaso los resultados del “libre mercado” (otro de los eufemismos mentirosos, ¿libre? ¿Concurrencia perfecta?). Lejos de erradicar la miseria la ha alimentado y lejos de respetar la diversidad cultural, lingüística y ecológica la ha fagocitado.
Pero no es suficiente intuir o conocer esta realidad. Hay que explicitarla más en la cotidianidad, hay que confrontarla más a menudo y hacerla visible porque la lucha por el diagnóstico es importante. Algunos/as con posiciones ortodoxas, con recetarios cerrados y visiones más estrechas, hablan desde el marxismo con una autocomplacencia pasmosa. Hablan constantemente de las “condiciones objetivas” para el cambio social, la revolución y el socialismo. Mientras el capitalismo ha sido más inteligente en su estrategia y se ha preocupado de que las “condiciones subjetivas” no se puedan dar, y por ello, echa mano de la profecía que se auto-cumple y machaca todo lo que puede a un moribundo, al fantasma del que todos su opositores dicen está desterrado, pero por el que todos ellos se preocupan de enterrarlo aunque jamás lo hayan visto… Y es que algo tendrá ese fantasma.






4 comentarios:
Gracias por el post; por un momento parecía que te habías pasado al otro bando, pero ya veo que no. Ya he comentado en más de una ocasión mis discrepancias contigo, pero en lo sustantivo comparto tu visión coherente. Mercès!
Bravo, bravo y bravo. 100% de acuerdo. Muy buen post,
Estoy contemplando con horror todo esto de la caida del muro,es una verguenza.
El timo consistio basicamente en mostrar la cara amable del capitalismo,osea el modelo keynesiano que se habia desarrollado ante el temor comunista en Europa occidental,y meter la version mas salvaje,es decir el neolibelismo.
Gracias Javier, Drug e IG , me alegro que compartamos un poco la visión al respecto. Respecto a los post que estoy publicando, he de señalar que la mayoría están programados con anterioridad, les echo un vistazo para actualizarlos y adelante. En este sentido, como este blog trata sobre los países de Europa Central y Oriental, era inevitable escurrir el bulto respecto a la caída del Muro de Berlín. Otra cosa es la atención excesiva y demasiado parcial que están prestando la mayoría de los medios.
IG tienes toda la razó respecto a lo de la cara amable, especialmente, los alemanes orientales ese fue el espejo en el que se miraron, era el keynesianismo de la RAF y no el neoliberalismo imperante en América Latina, la pobreza de África etc. Qué por cierto el modelo que se exportó a esta parte de Europa fue el Latinoamericano.
saludos
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