El pasado 23 de octubre se tenía que celebrar la elección del Presidente de Moldavia, pero la votación parlamentaria fue pospuesta indefinidamente por decisión del Tribunal Constitucional. Esta misma institución, determinó en el 2001 que la elección presidencial debía ser competitiva. El problema es que actualmente sólo hay registrado un candidato, y por lo tanto, no se cumple la condición de concurrencia (al menos dos candidatos/as).
Mientras, Lupu constantemente está emplazando a los comunistas para negociar su “capitulación” en forma de apoyo a su candidatura. Él pensará que al fin y al cabo los comunistas le habrían aupado a la presidencia en abril si no hubiese sido porque se quedaron a un solo escaño de lograr los 61 (de 101) necesarios para la investidura. Entonces, si le iban a hacer Presidente antes, ¿por qué no ahora? Total él es cool, ha trabajado para el FMI y todo. Por cierto, que este organismo ya ha aflojado un crédito sustancial para Moldavia, previa aceptación de una serie de ajustes estructurales por parte del gobierno occidentalista. Por una parte es normal, ya que son unos neoliberales contenidos, pero por otra no deja de ser curioso, y es que están hipotecando la futura acción de los próximos gobiernos en un contexto en el que el actual no tienen ni idea sobre cual es su futuro (en circunstancias normales, sin compra de votos y presiones varias, debería de durar sólo un par de meses más).
Entre las presiones a los comunistas, un grupo de académicos ha publicado un documento en el que solicitan al Parlamento que elija un Presidente como muestra de responsabilidad ante la crisis política y económica que vive el país. Lo que tienen estos académicos es mucho morro, firman un patético manifiesto pidiendo la investidura de Lupu, por que eso es lo que es, y mientras callaron durante el pseudo golpe de estado de abril (por cierto en un contexto de crisis económica también). Pero quizás me equivoque, quizás tengan razón y estén pensando que hace falta un poco de política consociativa en la que la Presidencia debería de tocar al partido mayoritario, los comunistas, o si no, qué menos que un gobierno de concentración con un Primer Ministro comunista, sobre todo si finalmente hay que dejarle al arribista de Lupu ocupar la Presidencia para alimentar un poco más su ego. Pero me da que esa no es la idea. Lo que pretenden es una capitulación pura y dura, facilitar la elección del Presidente y agur, olvídate de tener capacidad de influenciar en política, olvídate de participar en la gobernabilidad y el diseño de políticas públicas.
PD: Y en medio de todo este lío, los Países bálticos tienen la desvergüenza de actuar de protectores del nuevo gobierno neoliberal-nacionalista rumano-moldavistas-de centroizquierda, pero sobre todo, pro-yankee a lo salvaje, porque el comunista no era precisamente antiamericano (participaba en ejercicios militares con la OTAN, en la ocupación de Irak a las ordenes de Bush…). Y me hace gracia, porque aún recuerdo una conversación mantenida con un amigo nacionalista rumano de Moldavia que me mostraba una y otra vez su admiración por los Países bálticos y su “progreso económico”. Ahora será que se le llama progreso económico a una bancarrota práctica.
Mientras, Lupu constantemente está emplazando a los comunistas para negociar su “capitulación” en forma de apoyo a su candidatura. Él pensará que al fin y al cabo los comunistas le habrían aupado a la presidencia en abril si no hubiese sido porque se quedaron a un solo escaño de lograr los 61 (de 101) necesarios para la investidura. Entonces, si le iban a hacer Presidente antes, ¿por qué no ahora? Total él es cool, ha trabajado para el FMI y todo. Por cierto, que este organismo ya ha aflojado un crédito sustancial para Moldavia, previa aceptación de una serie de ajustes estructurales por parte del gobierno occidentalista. Por una parte es normal, ya que son unos neoliberales contenidos, pero por otra no deja de ser curioso, y es que están hipotecando la futura acción de los próximos gobiernos en un contexto en el que el actual no tienen ni idea sobre cual es su futuro (en circunstancias normales, sin compra de votos y presiones varias, debería de durar sólo un par de meses más).
Entre las presiones a los comunistas, un grupo de académicos ha publicado un documento en el que solicitan al Parlamento que elija un Presidente como muestra de responsabilidad ante la crisis política y económica que vive el país. Lo que tienen estos académicos es mucho morro, firman un patético manifiesto pidiendo la investidura de Lupu, por que eso es lo que es, y mientras callaron durante el pseudo golpe de estado de abril (por cierto en un contexto de crisis económica también). Pero quizás me equivoque, quizás tengan razón y estén pensando que hace falta un poco de política consociativa en la que la Presidencia debería de tocar al partido mayoritario, los comunistas, o si no, qué menos que un gobierno de concentración con un Primer Ministro comunista, sobre todo si finalmente hay que dejarle al arribista de Lupu ocupar la Presidencia para alimentar un poco más su ego. Pero me da que esa no es la idea. Lo que pretenden es una capitulación pura y dura, facilitar la elección del Presidente y agur, olvídate de tener capacidad de influenciar en política, olvídate de participar en la gobernabilidad y el diseño de políticas públicas.
PD: Y en medio de todo este lío, los Países bálticos tienen la desvergüenza de actuar de protectores del nuevo gobierno neoliberal-nacionalista rumano-moldavistas-de centroizquierda, pero sobre todo, pro-yankee a lo salvaje, porque el comunista no era precisamente antiamericano (participaba en ejercicios militares con la OTAN, en la ocupación de Irak a las ordenes de Bush…). Y me hace gracia, porque aún recuerdo una conversación mantenida con un amigo nacionalista rumano de Moldavia que me mostraba una y otra vez su admiración por los Países bálticos y su “progreso económico”. Ahora será que se le llama progreso económico a una bancarrota práctica.