El gobierno moldavo, formado en parte por las fuerzas políticas que impulsaron o apoyaron la revuelta antidemocrática de abril de 2009, cada día sigue mostrando cual es su sui generis concepción de lo que es un estado de derecho. Sin embargo, la gran mayoría de los medios de comunicación occidentales están silenciando los despropósitos de la heterogénea coalición “europeísta” (sic). Veamos un ejemplo.
En más de una ocasión hemos mencionado aquí los cambalaches de los “demócratas y liberales” (sic) en el poder para evitar una nueva convocatoria electoral, tal y como la constitución manda. Primero, para sorpresa de la gran mayoría de los juristas moldavos, inventaron una nueva interpretación constitucional por la que se interpretaba que en caso de no elección del Presidente por parte del Parlamento, la convocatoria electoral debería de hacerse una vez transcurrido un año real (365 días) y no un año natural como se había entendido hasta entonces. Hasta aquí, una artimaña discutible y poco democrática al querer evitar que el pueblo se exprese en las urnas. Con todo, esta discusión iba a parecer una broma en comparación con el siguiente paso que está intentando dar el gobierno moldavo.
La siguiente jugada es directamente hacer un cambio constitucional para evitar que haya una nueva convocatoria electoral y elegir al Presidente de acuerdo con el nuevo articulado que pudiera aprobarse sin convocar elecciones. En la actualidad el candidato/a ha de reunir 3/5 partes del apoyo parlamentario para ser investido/a como Presidente, y en entre los cambios que se barajan está la mayoría simple o la absoluta; incluso se ha llegado a hablar de reinstaurar las elecciones presidenciales (el centro derecha cuando gobernó antes de la victoria electoral comunista del 2001 sustituyó la elección directa por la de 3/5 para evitar la elección de un presidente comunista, no les sirvió de nada, la victoria comunista fue prácticamente con una mayoría de 3/4). La cuestión es, ¿va aplicar con carácter retroactivo una ley? Esa intención tienen, y luego se dicen así mismos liberales, defensores del estado de derecho y otro montón de sandeces.
Hasta aquí el punto de partida. Mientras han ocurrido una serie de acontecimientos que han quedado en un segundo plano, y no por casualidad. En marzo leíamos que La Comisión Europea para la Democracia, más conocida como Comisión de Venecia que en la actualidad acoge a 54 países miembros, recomendaba al gobierno de Chisinau que disolviera el Parlamento y organizase nuevas elecciones anticipadas de acuerdo con la Constitución moldava. Pocos días después, el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Mevlüt Cavusoglu, con el informe en la mano y ante el Parlamento moldavo instó al Gobierno de este país a convocar elecciones generales para solventar la crisis política. La mayoría de los medios de comunicación lo silenciaban, pensaréis que tampoco es tan extraño, quizás no lo sea en los medios generalistas, pero sí en los medios especializados en Europa Central y del Este. La mayoría ni una sola palabra. Por ejemplo, la archiconocida Radio Free Europe daba la noticia de la próxima visita de Mevlüt Cavusoglu a Moldavia, pero sorprendentemente, o no tanto, decidió no comentar ni informar sobre esta, seguramente porque el Consejo de Europa instaba al Parlamento moldavo a disolver el Parlamento y cumplir sus propias leyes.
Pero, ¿por qué no quieren convocar elecciones? Cualquier modificación constitucional para facilitar la elección del Presidente/a abriría un escenario con grandes incertidumbres, si como es democrático y jurídicamente correcto, acto seguido se convocan elecciones para la elección del Presidente/a o de los diputados que elegirán al nuevo Presidente de acuerdo con la nueva reforma constitucional. En esa pugna electoral sería bien difícil determinar que opción electoral conseguiría la victoria. Así pues, quieren la modificación electoral pero sin elecciones (insisto algo increíble en cualquier país que se tenga por mínimamente democrático), y esto es porque ahora en el parlamento ellos tienen una mayoría ajustada, pero suficiente.
Y mientras, a Moldavia le están aplicando su propia terapia de shock. El Embajador moldavo en Letonia lo dice bien claro, aprovechando la crisis económica el gobierno está afrontando una serie de liberalizaciones económicas que están resultando y resultarán muy dolorosas para la gran mayoría de la población. Para amortiguarlo, el dinero le llueve al gobierno en forma de préstamos que hipotecan el futuro del pequeño país. La colonización económica de una serie de instituciones y países occidentales (y China) cada vez es mayor, y aunque la vecina Rumania también quiere participar de esta, le será difícil. Más factible parece su colonización política a través de diferentes experimentos. Una de las últimas ocurrencias es la creación por parte del televisión pública rumana de un canal de noticias que emita en Moldavia.
Y para postre quedan las alabanzas de Hillary Clinton a las reformas económicas, la negativa de las fuerzas armadas moldavas a participar en el desfile conmemorativo del 65º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial que se celebrará en Moscú el próximo 9 de mayo, o la negativa del Presidente en funciones de asistir a esta conmemoración alegando que es un festejo de los “vencedores” y que él no tiene nada que hacer allí porque es un “vencido”. Por lo menos Ghimpu habla claro, eso no se le puede negar. Por último, otra perla de estos “demócratas, liberales y europeístas” de cartón piedra, una vez más, el alcalde de Chisinau ha prohibido la marcha del día del Orgullo Gay. Decisión que ha sido respaldada por lo tribunales. El alcalde occidentalista ha argumentado que la marcha es contraria a “la moral y el orden público”. Casi nada.
En más de una ocasión hemos mencionado aquí los cambalaches de los “demócratas y liberales” (sic) en el poder para evitar una nueva convocatoria electoral, tal y como la constitución manda. Primero, para sorpresa de la gran mayoría de los juristas moldavos, inventaron una nueva interpretación constitucional por la que se interpretaba que en caso de no elección del Presidente por parte del Parlamento, la convocatoria electoral debería de hacerse una vez transcurrido un año real (365 días) y no un año natural como se había entendido hasta entonces. Hasta aquí, una artimaña discutible y poco democrática al querer evitar que el pueblo se exprese en las urnas. Con todo, esta discusión iba a parecer una broma en comparación con el siguiente paso que está intentando dar el gobierno moldavo.
La siguiente jugada es directamente hacer un cambio constitucional para evitar que haya una nueva convocatoria electoral y elegir al Presidente de acuerdo con el nuevo articulado que pudiera aprobarse sin convocar elecciones. En la actualidad el candidato/a ha de reunir 3/5 partes del apoyo parlamentario para ser investido/a como Presidente, y en entre los cambios que se barajan está la mayoría simple o la absoluta; incluso se ha llegado a hablar de reinstaurar las elecciones presidenciales (el centro derecha cuando gobernó antes de la victoria electoral comunista del 2001 sustituyó la elección directa por la de 3/5 para evitar la elección de un presidente comunista, no les sirvió de nada, la victoria comunista fue prácticamente con una mayoría de 3/4). La cuestión es, ¿va aplicar con carácter retroactivo una ley? Esa intención tienen, y luego se dicen así mismos liberales, defensores del estado de derecho y otro montón de sandeces.
Hasta aquí el punto de partida. Mientras han ocurrido una serie de acontecimientos que han quedado en un segundo plano, y no por casualidad. En marzo leíamos que La Comisión Europea para la Democracia, más conocida como Comisión de Venecia que en la actualidad acoge a 54 países miembros, recomendaba al gobierno de Chisinau que disolviera el Parlamento y organizase nuevas elecciones anticipadas de acuerdo con la Constitución moldava. Pocos días después, el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Mevlüt Cavusoglu, con el informe en la mano y ante el Parlamento moldavo instó al Gobierno de este país a convocar elecciones generales para solventar la crisis política. La mayoría de los medios de comunicación lo silenciaban, pensaréis que tampoco es tan extraño, quizás no lo sea en los medios generalistas, pero sí en los medios especializados en Europa Central y del Este. La mayoría ni una sola palabra. Por ejemplo, la archiconocida Radio Free Europe daba la noticia de la próxima visita de Mevlüt Cavusoglu a Moldavia, pero sorprendentemente, o no tanto, decidió no comentar ni informar sobre esta, seguramente porque el Consejo de Europa instaba al Parlamento moldavo a disolver el Parlamento y cumplir sus propias leyes.
Pero, ¿por qué no quieren convocar elecciones? Cualquier modificación constitucional para facilitar la elección del Presidente/a abriría un escenario con grandes incertidumbres, si como es democrático y jurídicamente correcto, acto seguido se convocan elecciones para la elección del Presidente/a o de los diputados que elegirán al nuevo Presidente de acuerdo con la nueva reforma constitucional. En esa pugna electoral sería bien difícil determinar que opción electoral conseguiría la victoria. Así pues, quieren la modificación electoral pero sin elecciones (insisto algo increíble en cualquier país que se tenga por mínimamente democrático), y esto es porque ahora en el parlamento ellos tienen una mayoría ajustada, pero suficiente.
Y mientras, a Moldavia le están aplicando su propia terapia de shock. El Embajador moldavo en Letonia lo dice bien claro, aprovechando la crisis económica el gobierno está afrontando una serie de liberalizaciones económicas que están resultando y resultarán muy dolorosas para la gran mayoría de la población. Para amortiguarlo, el dinero le llueve al gobierno en forma de préstamos que hipotecan el futuro del pequeño país. La colonización económica de una serie de instituciones y países occidentales (y China) cada vez es mayor, y aunque la vecina Rumania también quiere participar de esta, le será difícil. Más factible parece su colonización política a través de diferentes experimentos. Una de las últimas ocurrencias es la creación por parte del televisión pública rumana de un canal de noticias que emita en Moldavia.
Y para postre quedan las alabanzas de Hillary Clinton a las reformas económicas, la negativa de las fuerzas armadas moldavas a participar en el desfile conmemorativo del 65º aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial que se celebrará en Moscú el próximo 9 de mayo, o la negativa del Presidente en funciones de asistir a esta conmemoración alegando que es un festejo de los “vencedores” y que él no tiene nada que hacer allí porque es un “vencido”. Por lo menos Ghimpu habla claro, eso no se le puede negar. Por último, otra perla de estos “demócratas, liberales y europeístas” de cartón piedra, una vez más, el alcalde de Chisinau ha prohibido la marcha del día del Orgullo Gay. Decisión que ha sido respaldada por lo tribunales. El alcalde occidentalista ha argumentado que la marcha es contraria a “la moral y el orden público”. Casi nada.