2010/09/23

Abjasiadas estalinistas (I)

No se, quizás seré algo injusto, pero siempre he desconfiado bastante de los que se dicen internacionalistas y dicen no tener ninguna patria. No dudo que los haya, pero la mayoría de las personas que se sienten internacionalistas no dejan por ello de identificarse con al menos un pueblo, un país y/o una nación; con estado o sin estado y con territorio o sin territorio (si son nómadas o si siempre son una minoría allá donde están). Un ejemplo de esto es la Unión Soviética, hubo un tiempo en el que parecía que todo “buen socialista” debía defenderla como si fuera su patria.

Sin embargo, la propia Unión Soviética y el propio Stalin fueron los primeros en reconocer de forma tácita primero, y explícita después, que el tema este del internacionalismo como que no ponía al pueblo llano. De ahí que en plena Segunda Guerra Mundial Stalin mandará a freír espárragos a La Internacional como himno de la Unión Soviética para que le compusiesen uno que hundiese sus raíces en el espíritu patriótico. Stalin lo logro, le compusieron uno de los himnos más bonitos jamás escrito y actúo de forma más que eficaz en su labor patriotera.

El puesto fronterizo de entrada a Abjasia viniendo de Georgia

Esa era la patria soviética, aunque para que nos vamos a engañar, muchas personas de otras nacionalidades y pueblos de la Unión Soviética que no eran rusos pensaban, al igual que muchos rusos, que esa patria en el fondo era la patria de los rusos, y en el mejor de los casos de los pueblos eslavos de la URSS. Todavía no he encontrado en la ex Unión Soviética a ninguna persona que no sea rusa y que no éste rusificada (dato importante éste) que sintiera a la Unión Soviética como su patria y que no viera a esta como la patria de los rusos (con esto no digo que no los haya). Y por cierto, ésta última afirmación suele ser independiente de la opinión que le merezca la Unión Soviética y el desarrollo personal de cada persona durante aquellos años.

Pero, ¿Stalin? Él no era ruso, ni ucraniano, aunque como le pasa a mucha gente tenía su corazoncito al servicio de su patria chica, y se preocupaba de ella, vaya que si se preocupaba de ella. Normalmente no hay más que rascar un poco el caparazón del que se dice internacionalista para sonsacarle su adhesión nacional con todo lo que conlleva ello de visión histórica, valores y deseos para “su” pueblo (nación, patria o como le quiera llamar).

Históricamente Georgia había sido una potencia regional del Cáucaso que había tratado de someter a diferentes pueblos para poder expandirse a la vez que se defendía de superpotencias como la rusa. Uno de esos codiciados territorios era Abjasia que tenía un Reino que pasó a formar parte del Reino de Georgia durante un período de la Edad Media. No obstante, con la disolución del Reino georgiano volvió a conseguir la independencia. Luego pasaron los turcos y los rusos. Estos últimos, en la segunda mitad del siglo XIX, propiciaron un gran éxodo de musulmanes abjasios. La mayoría fueron a parar a Turquía. Como consecuencia de ello, una parte importante del territorio quedó despoblado. Para su repoblación el Imperio zarista favoreció la llegada de rusos, georgianos y armenios.

Posteriormente llegó la revolución bolchevique. Entonces Georgia se declaró independiente con un gobierno menchevique que de forma coercitiva incluyo dentro de sus fronteras a Abjasia. La represión contra los abjasios continuó hasta que el Ejército rojo invadió Georgia en 1921. Ahí se dio por finalizada la experiencia independentista georgiana creándose una República Socialista Soviética de Abjasia por un lado, y por otro, una República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia que incluía a Georgia, Armenia y Azerbaiyán. De todas maneras el estatus de Abjasia no estaba claro del todo, era una república y a la vez, en 1922 hizo un tratado especial de asociación con Georgia. A partir de ahí, las interpretaciones y textos jurídicos divergen respecto a lo que realmente significaba ese tratado desde el punto de vista simbólico, porque nominalmente y en la práctica Abjasia era una República Socialista al mismo nivel que cualquier otra.

De todas maneras, las dudas se disiparían bien pronto cuando Stalin se asentó en el poder como sólo él sabía hacerlo. ¿Eso qué significaba para Abjasia? Lo de siempre, que Stalin mucho blablablabla sobre la Unión Soviética, los obreros, los campesinos, el internacionalismo, la solidaridad y demás, pero el señor de los bigotes tenía patria chica como ya lo demostró con la inclusión en 1922 de Osetia del Sur dentro de Georgia bajo la forma de Provincia/Región (Oblast) Autónoma. Esto significaba por ejemplo que la lengua oseta (sin ningún parentesco con la georgiana) no accedía al nivel de lengua oficial administrativa (para eso estaban el ruso y el georgiano). Pero volviendo a Abjasia, en 1931 Stalin decidió crear la República Autónoma Socialista Soviética de Abjasia dentro de Georgia. Éste hecho da inicio a un intenso proceso de “georgización”. Se facilitó e impulso la emigración a Abjasia de los rusos y, sobre todo, de los georgianos, especialmente de los migrelíanos (un pueblo que habita en la parte Occidental de Georgia y que habla una lengua del mismo grupo lingüístico de los georgianos). Otro paso para diluir la identidad abjasa fue el cierre de las escuelas que impartían en la lengua propia de Abjasia (idioma que no esta emparentado con el georgiano).

Como en el resto de la Unión Soviética los años 30 y 40 fueron muy duros en Abjasia, donde los experimentos estalinistas y la represión se conjugaban con una grosera opresión nacional contra los abjasios. Con la muerte de Stalin las cosas mejoraron sustancialmente para la lengua y cultura abjasa, ámbitos en los que el desarrollo fue muy importante. En el plano político se aplicó una especie de sistema consociacional por el que algunos cargos se repartían en función de cuotas de representación étnica. Al parecer, estas cuotas favorecían a los abjasios y perjudicaban a los georgianos que estaban infra-representados, hecho por el que éstos últimos interiorizaron un sentimiento de agravio.


CENSOS DE POBLACIÓN EN ABJASIA
(Fuente: Wikipedia)

1887

(Después de la persecución rusa de los musulmanes abjasios. La mayoría recalaron en Turquía donde aún viven. Una vez fue proclamada la independencia el Gobierno abajasio intento que volvieran al país, no obstante han sido muy pocos los que se asentaron en la Abjasia independiente)

Georgianos 6.0% (4,166)
Abjasios 85.8% (58,960)
Rusos 1.7% (1,216)
Armenios 1.6%% (1,090)
Griegos 3.1% (2,140)
Total 68.773

1939

Georgianos 29.5% (91,967)
Abjasios 18.0% (56,197)
Rusos 19.3% (60,201)
Armenios 15.9% (49,705)
Griegos 11.1% (34,621)
Total 311,885

1970

Georgianos 41.0% (199,596)
Abjasios 15.9% (77,276)
Rusos 19.1% (92,889)
Armenios 15.4% (74,850)
Griegos 2.7% (13,114)
Total 486,959

1989

Georgianos 45.7% (239,872)
Abjasios 17.8% (93,267)
Rusos 14.3% (74,913)
Armenios 14.6% (76,541)
Griegos 2.8% (14,664)
Total 525,061

2003

Georgianos 21.3% (45,953)
Abjasios 43.8% (94,606)
Rusos 10.8% (23,420)
Armenios 20.8% (44,870)
Griegos 0.7% (1,486)
Total 215,972

2010/09/13

La incógnita sigue abierta en Moldavia

Vale, ya están convocadas las elecciones en Moldavia. El gobierno de la coalición heterogénea se ha llevado un buen rapapolvo con el fracaso del referéndum, pero ¿qué significa eso? Los medios de comunicación occidentales auguran una victoria comunista como si la incógnita hubiese sido despejada. La realidad en cambio es tozuda y la incógnita sigue abierta.

La participación en Moldavia en las dos convocatorias electorales del 2009 fue del 57,55% (abril de 2009) y 58,77% (julio de 2009). Por lo tanto, si tenemos en cuenta que en el referéndum la participación se ha situado en un escaso 30% y que la fuerza electoral de la Alianza gubernamental en la convocatoria de julio de 2009 fue de aproximadamente el 52% de los votos válidos (30% del censo), podemos concluir que han ido a votar más o menos el mismo número de personas que lo hicieron por los partidos de la Alianza en la convocatoria de julio de 2009. No obstante, hay un 12,5% de votos contrarios a la reforma. Lo que aproximadamente nos deja en un apoyo a la propuesta de la coalición gubernamental de alrededor del 25% del censo. Ciertamente, esto indica una bajada de alrededor del 5% del censo en los apoyos recabados por la Alianza. Este dato parece bastante contundente para poder afirmar que el gobierno no ha logrado un vuelco electoral a su favor y que aún los comunistas moldavos pintan mucho en el panorama político.

Ahora bien, la correlación de fuerzas en el referéndum más o menos se ha mantenido (descontando a las personas que no votaron en las dos anteriores citas electorales). Es una extrapolación que hay que tomarla con cuidado, pero creo que útil para entender lo que ha pasado. Por lo tanto, el mapa electoral estaría más o menos intacto, si es caso quien tiene que demostrar que sus apoyos aún están cohesionados son los comunistas, siempre es más fácil "repetir" apoyos a través de la abstención que llamando al voto. La incógnita sigue abierta.

2010/09/09

Vuelta al blog y nuevo triunfo eurocomunista

Después de unas largas vacaciones en varios países ex soviéticos (Lituania, Letonia, Armenia, Georgia y Abjasia), la vuelta a Bilbao ha sido dura. En Rīga ya me siento como en casa, o literalmente es mi segunda casa, y la verdad que muy a gusto me hubiese quedado allí. Además, en esta ocasión me han visitado varios amigos y amigas del País Vasco con los que también hemos viajado. Pero todo llega a su fin, el lunes empezamos las clases en la universidad y la vuelta a la rutina ya está hecha desde hace algo más de una semana. Vuelta a los mismos temas también, algunos ya me aburren muchísimo, no porque no tengan importancia, sino porque parecen obstruidos sin que nadie pueda desatascarlos (al menos en la dirección que a mi me gustaría). En España habrá una Huelga General en breve, pero el ambiente esta sosito, hay una sensación de derrota que es preocupante, y eso cuando aún los “ajustes estructurales” no han acabado… En el País Vasco seguimos con el pan nuestro de cada día. ¿Qué la cosa está mejor? No lo dudo, pero el Déjà vu constante este me tiene quemado. No tiene el protagonismo que debería la POLÍTICA porque aquí se sigue atascado con la prepolítica. Bueno, y si tuviese protagonismo quizás tampoco sería para echar cohetes, sinceramente no me seduce nada el escenario catalán donde habrá elecciones en noviembre. Sin embargo mi enfermedad no me permitirá desinhibirme de estas, con toda seguridad las seguiré con ese punto preocupante de adicción electoral.

Menos mal que siempre me quedará el blog para desintoxicarme de tanta política estatal y de tanta academia. El trabajo sigue acumulado en mi despacho, los objetivos que me fije para julio no están cumplidos, pero a pesar de todo, de vez en cuando me escaparé para volar al Este, para mirar que ocurre por allí o para contaros las experiencias y viajes de este verano. Mientras, en esta vuelta me quedo con los resultados del referéndum en Moldavia. Os acordaréis que la heterogénea alianza gubernamental, básicamente reunida alrededor del objetivo de impulsar las privatizaciones y el alineamiento de Moldavia con la OTAN, había decidido usurpar el poder por la jeta con la excusa de cambiar el procedimiento electoral para la elección del Presidente. Pues casi nada, un añito se han quedado disfrutando del poder y jugando a decir que son demócratas y liberales para prácticamente a diario dar lecciones de lo que es ser antidemócrata y antiliberal.

El ejemplo más escandaloso fue cuando el Presidente en funciones manifestó la voluntad de aplicar las leyes con retroactividad en lo concerniente a la elección del Presidente. Pero la lista es muy extensa. La última jugada “demócrata” que se marcaron fue reducir el porcentaje mínimo de participación en un referéndum para que el resultado sea vinculante. Es decir, en Moldavia para que una enmienda constitucional fuera aprobada en referéndum era necesario que el 60% de participación en la consulta, pero los “demócratas” amantes del golpismo decidieron que mejor reducirlo a un tercio del censo electoral para que así la enmienda que proponían ellos saliese adelante. Y… ¡ni con trampas ganan! La consulta fue el domingo pasado, pero sólo una minoría de moldavos se acercó a los colegios electorales para votar a favor o en contra de la enmienda que proponía una vuelta a la elección directa del Presidente moldavo, en sustitución de la forma parlamentaria actual. Los comunistas moldavos llamaron a la abstención y el éxito del llamamiento ha sido aplastante, ésta supero el 70%, mientras que la participación se quedó en un 29,34%. El resultado, como anécdota, fue del 87,5% a favor del cambio constitucional y el 12,5% en contra. Incluso entre los pocos participantes hubo gente que voto en contra.

Conclusión, el juego se ha acabado para los caballeritos de la alianza heterogénea. El Presidente en funciones ya ha puesto en marcha el procedimiento de disolución del Parlamento y ha convocado elecciones para el 21 de noviembre de 2010. Un año más tarde de la fecha en la que se deberían haber celebrado volveremos a asistir a otra batalla electoral crucial para Moldavia. Y si algo se puede casi asegurar es que nadie conseguirá el apoyo de las tres quintas partes del Parlamento para poder investir como Presidente a su candidato/a. Se necesitarán acuerdos…