2011/10/05

Segundo acto: negociación de la coalición gubernamental

Han pasado tres semanas desde que finalizó la cita electoral y los partidos aún siguen mareando la perdiz. La incertidumbre respecto a quiénes integrarán la coalición de gobierno subsiste. De los cinco partidos parlamentarios el que está fuera de juego es la unión entre agrarios y verdes. Estos están profundamente desacreditados porque su mecenas es el alcalde de Ventspils, un corrupto de aúpa, pero bueno, tampoco hay que rasgarse las vestiduras, con arrestos varios y todo este señor y su partido han sostenido las dos últimas legislaturas los gobiernos del actual Primer Ministro,Valdis Dombrovskis, miembro del partido Unidad (conservador de derechas).



La cuestión es que entre los cuatro partidos que se juegan el reparto de la tarta, el que tiene una posición más centrada es el partido liberal conservador (centro-derecha) del ex Presidente Zatlers, con sus 22 diputados puede elegir socios. En cambio, Unidad y la Alianza Nacional de derecha extrema no alcanzan la mayoría absoluta entre ambos, lo que por sus dogmas ideológicos les deja al albur de lo que quiera Zatlers, ya que estos dos rechazan coalicionarse con el centro-izquierda. Ante este panorama la presión política y mediática ha sido muy fuerte sobre el partido del ex Presidente para que actuase de forma conjunta con Unidad, partido con el que se le supone una muy alta afinidad ideológica. Algo de esto han querido escenificar, aunque sin convencimiento. Si de algo no hay duda es que en el escenario político actual están emergiendo muchos figurines políticos (al menos Dombrovskis, Ušakovs y Zatlers lo son) y, claro, tienen abierta una competencia dura entre ellos que no da oportunidad al aburrimiento.

Zatlers, que no sabemos si sabrá gobernar pero que ha demostrado de sobra mucha astucia política, de la noche a la mañana se sacó de la chistera una propuesta que cogió despistado a Valdis Dombrovskis y su tropa. Estos le habían puesto en un brete anteriormente al señalar que ellos se unirían a la coalición gubernamental con el partido de Zatlers y que el tercer socio debería de elegirlo este partido por ser el de mayor representación parlamentaria entre los dos. Pues bueno, esto puso en aprietos a Zatlers y su equipo porque tomase la decisión que tomase (derecha extrema o centro-izquierda –“rusos”–) le lloverían críticas, de las cuales quedaría a salvo Unidad. Sin embargo, Zatlers supo responder a principios de esta semana con un golpe muy inteligente. Anuncio que su opción era una coalición entre los dos partidos de la derecha moderada y el centro-izquierda, con Dombrovskis como Primer Ministro. Casi nada. A más de uno en Unidad le empezaron a temblar las piernas. La división en el partido se hacía patente entre los que provienen de partidos más nacionalistas de derechas y los que originariamente eran más centristas y escasamente nacionalistas. Los primeros contrarios a una coalición con los “rusos”, los segundos favorables porque sobre todo conservarían la figura del Primer Ministro, por cierto, que este mismo tenía una posición favorable a la propuesta de Zatlers y eso que su origen no es el de los centristas, sino el de los de la derecha nacionalista, pero, cosas de la vida, la poltrona gusta a todo el mundo. Que si no se lo digan a Ušakovs que pronto se mostró dispuesto a si fuese necesario proceder a la expulsión de los tres diputados del Partido Socialista (comunistas) que forman parte del grupo parlamentario de centro izquierda (31 diputados). Todo sea por tocar poder y romper con el monopolio nacionalista letón.

Y es que como decía tenemos tres figuras jugando la partida de ajedrez. El movimiento táctico de Zatlers era excelente, podía acabar por dinamitar la coalición Unidad y quedarse sin competencia fuerte en ese espacio político y si no se cargaba Unidad porque no admitía en bloque entrar en el gobierno, pues entonces vía libre para hacer una coalición a dos con el centro-izquierda. Pero es más, la propuesta de paso producía una pequeña crisis en el partido de centro-izquierda, si Unidad aceptaba entrar en el gobierno tripartito, entonces seguro que presionaba para que el partido de centro-izquierda se quitase de encima a los “comunistas”.

En este blog ya he dejado claro que el tema de admitir la ocupación de Letonia es un asunto menor en su significado estricto, aunque los nacionalistas letones lo tratan como asunto mayor por su uso como arma política. El problema no es la ocupación, el problema es querer utilizar esta para denominar a los inmigrantes que vinieron a trabajar (a construir líneas de ferrocarriles, líneas de tranvía, edificios, electrodomésticos, coches etc.) como ocupantes y justificar así su exclusión política. Un ejemplo de lo señalado es que Ušakovs (líder del centro-izquierda) ya ha admitido la existencia de la ocupación soviética. En esta línea, el otro gran líder del centro-izquierda, Janis Urbanovics, considerado más “duro” en la defensa de los eslavos aunque él es de etnia letona, se ha arrancado con unas declaraciones en la que admite que ha habido ocupaciones de Letonia (la Nazi y la Soviética, se entiende), pero que no ocupantes. Queda una vez más claro que no supone un problema la admisión de la ocupación, son los nacionalistas letones a los que les interesa que esta siga siendo un problema, porque es un arma que les sirve para excluir (sin darle la ciudadanía) a una parte de la sociedad y, de paso, es una forma de estigmatizar a la mayoría de los eslavos como “ocupantes”, “colonos” y demás lindezas. Pero no solo eso, además, Janis Urbanovics en agosto se reunió con representantes de la embajada norteamericana y parece que consiguió la bendición del Tío Sam de cara a su posible participación en el gobierno letón.

Así las cosas, la única excusa que le queda a Unidad para seguir excluyendo al centro-izquierda del poder es el tema de los “comunistas”. Esos rojos con rabo y cuernos que forman parte de la coalición de centro-izquierda bajo el nombre de Partido Socialista (está prohibida la denominación comunista). Curioso los chicos de Unidad que no se preocupan de los pasados soviéticos de los muchachos ultranacionalistas de la derecha extrema. Los hay que han sido altos mandos militares del Ejército Soviético y han estado enrolados en los servicios de inteligencia de la Unión Soviética, pero claro, en este caso da igual, porque en el fondo se trata de una actitud muy poco democrática, se trata de persecución ideológica (propia, se ha dicho de paso, de los tiempos estalinistas e impropia de la URSS de la década de los 80, sino de qué tanto neoliberal, ultranacionalista y demás copando mandos militares y políticos en la URSS). Pues bueno, incluso con excusas tan cutres como estas, Ušakovs ya ha dicho que si esto también es un obstáculo, pues que no se preocupen que pronto acaba con el tema y expulsa a los “socialistas” del grupo parlamentario… En estas circunstancias, los sudores en Unidad aumentaban, así que tuvieron que hacer virtud de la necesidad, lo que obligo a Dombrovskis a sacarse de la chistera una nueva propuesta: coalición a cuatro en lugar de a tres, es decir, una orgía política entre centro-derecha, derecha, derecha extrema y centro-izquierda. Esta sería la forma de mantener la cohesión interna de Unidad, ya que así el peso del centro-izquierda en el gobierno sería menor y, además, evitarían cualquier pérdida de voto a favor del partido ultranacionalista de derecha extrema. La idea dura, muy dura de roer, ha tenido que aceptarla Zatlers.

Sin embargo, los ultranacionalistas ya han adelantado que ellos no compartirán gabinete con el centro-izquierda. Esto ha agitado un poco más el escenario, ya que ahora empieza a hablarse de un gobierno en minoría entre el partido de Zatlers y Unidad, con apoyos externos acordados con los ultranacionalistas y el centro-izquierda. Suena muy difícil y más bien parece una excusa para ganar tiempo en la negociación y así evitar el miedo que recorre a Dombrovskis, quedarse fuera del gobierno o que se forme coalición entre Zatlers, el centro-izquierda y parte de Unidad, lo que llevaría a una crisis interna grave para este último partido. Pero el Primer Ministro avisa, se trata de construir una coalición de centro-derecha y no de centro-izquierda, ahora sí le interesa marcar terreno ideológico y sacar la bandera de la derecha. En sus declaraciones deja claro que no es solo una cuestión de "rusos" o "letones" (dice el "polaco"), sino de izquierda Vs. derecha y a él, lo que le van son los colores azules y naranjas, pero para nada los rositas o rojitos, es decir, discrepancias en políticas públicas.

Desde luego el escenario está complicado y es más, el Presidente de la República ya ha adelantado que no descarta nombrar como Primer Ministro a un candidato que no tenga el apoyo de la mayoría absoluta del Parlamento. Este caso, en buena lógica, podría desembocar con el nombramiento de un Primer Ministro de centro-izquierda, que al fin y a la postre es el partido con un mayor número de votos y escaños. No obstante, estas declaraciones parecen más encaminadas a presionar a los partidos que a convertirse en realidad, ya que una decisión así produciría escándalo en la sociedad.

Y mientras el circo prosigue, la vida de los ciudadanos letones sigue adelante en… Europa Occidental. El mes de agosto se ha batido el record de personas que ha emigrado fuera del país, lo que se suma al record que logrará el año 2011 en las comparativas anuales. Es triste la situación, más si se tiene en cuenta que las estadísticas no muestran la realidad en toda su crudeza. Las personas que están fuera son muchísimas más, lo que pasa que para que sean contabilizadas como emigradas tienen que comunicarlo en la oficina del empadronamiento, tarea que la gran mayoría omite emigrando en “silencio”. Pero, ¡qué más da! A los políticos y, especialmente a los nacionalistas letones, parece que les importa tres pepinos el asunto demográfico. Demuestran día a día que la "nación" no es una prioridad para ellos, sino la excusa para mantenerse en el poder y vivir a costa de ella.

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