2012/02/11

Edificios soviéticos y espacios verdes (IV): un paseo por Kiev y Odesa

Otro buen ejemplo de lo que se ha explicado en el último post es la capital ucraniana. Por su tamaño es una ciudad equiparable a Madrid, pero, al contrario que la capital española, Kiev está salpicada de infinidad de espacios verdes, islas, bosques y playas. Es una auténtica delicia que, por suerte, el verano pasado hemos podido disfrutar en un viaje familiar intergeneracional.

Kiev en el verano de 2011, vista parcial de la ciudad

Hacía cuatro años desde la última vez que visitamos Ucrania, en aquella ocasión también fue un viaje de mochileros, es decir, de esos en los que vas de un lado para otro tratando visitar el máximo de lugares posibles en el menor tiempo. No obstante, esta vez los tres días pasados en Kiev fueron bastante relajados. La ciudad es propicia para ello, ayudaron el ambiente vacacional de verano y el excepcional marco arquitectónico y natural. Tanto es así que no acabábamos de hacernos a la idea de que estábamos en una ciudad que ronda los tres millones de habitantes, o seis millones, si contabilizamos su área metropolitana.

 Kiev al atardecer (verano de 2011)

Kiev se extiende a ambos lados del río Dniéper en medio de un paisaje único, entre colinas, bosques, ríos pequeños, islotes e islas. Su configuración natural fue bastante respetada por el sistema soviético, tal y como se puede observar en la foto de este link.

Foto tomada en una isla de Kiev, una persona está pescando y otra bañándose (verano de 2011)

Nosotros en la familia, que no somos especialmente aficionados a la fotografía, aportamos aquí unas fotos de las que hicimos sin ton ni son. A pesar de ello, creo que se puede apreciar, una vez más, que los edificios de paneles soviéticos ayudaron a preservar espacios naturales que, de otra manera, probablemente hubiesen sido menguados, perjudicados y quizás eliminados.

Foto tomada en una de las playas de Kiev (verano de 2011)

Después de veinte años con un sistema capitalista, la mayoría de las ciudades ‘soviéticas’ aún mantienen gran parte de esos espacios verdes, descuidados pero los mantienen, porque para la especulación del terreno y el desarrollo urbanístico capitalista han sido pocas las oportunidades.

Vista desde una playa del puente que lleva a una de las islas en Kiev (verano de 2011)

Desde la caída de la Unión Soviética la mayoría de las ciudades han sufrido una brutal reducción de su población, debido en gran parte a la crisis socioeconómica que trajo la implantación del sistema capitalista. No obstante, algunas pocas urbes se libraron de la decadencia. 

Kiev es famosa por sus iglesias y monasterios de la antigua ciudad amurallada (verano de 2011)

La imposición del capitalismo desembocó en una reducción de la producción en todos los países postsoviético (la tarta menguó), menos para repartir y peor repartido. La nueva distribución de la tarta empequeñecida fue extremadamente desigual entre personas y entre regiones. La consecuencia fue que unas pocas personas se enriquecían a costa del empobrecimiento general de la mayoría, a la vez que unas pocas regiones/ciudades se enriquecían a costa del empobrecimiento generalizado del resto del país. 

Los espacios verdes de Kiev están disminuyendo con construcciones como las de la imagen, a punto de ser terminadas (verano de 2011) 


Entre las ‘privilegiadas’ que se enriquecían normalmente aparecen las capitales de los diferentes países postsoviéticos, pero sin duda la estrella de la obscenidad es Moscú. En la capital de la Federación rusa el ataque a los espacios verdes es directo desde hace más de una década. Yo que he sido un chapado a la antigua, hasta muy tarde me resistí a pasarme a la foto digital, la mayoría de las fotos que tengo de Rusia (desde la primera estancia en el 2001) son en diapositivas, por ello no puedo mostraros un sinfín de imágenes en las que se ve como los espacios verdes de Moscú, en el centro o la periferia, son constantemente atacados por la especulación. La construcción de nuevos edificios para negocios o viviendas está mermando de una forma muy acusada la extensión de los espacios verdes, también en los barrios de edificios de paneles ‘soviéticos’.

El  monumento a la victoria en la Segunda Guerra Mundial y los luchadores que cayeron (verano de 2011), a la izquierda se puede observar como sobresale una grúa.

La misma tendencia moscovita costó que llegara a Kiev porque Ucrania es mucho más pobre y la crisis socioeconómica que vivió fue, si cabe, aún más dura que la rusa. Pero, finalmente llegó. A las pruebas me remito. Entre las fotos que pudimos sacar este verano se puede observar perfectamente el ataque a los pulmones verdes de la ciudad. Es verdad que Kiev es una ciudad muy verde y que para el visitante aún puede parecerle insignificante la agresión, toda vez que en la comparación con cualquier ciudad del mundo tiene las de ganar. No obstante, la tendencia a la construcción desmesurada y sin planificar es preocupante. 

Visión de parte de la costa en la periferia de Odesa, donde se pueden observar nuevas construcciones prácticamente a pie de playa o muy cerca de esta (verano de 2011).

La situación también es alarmante en Odesa. En esta ciudad costera, famosa por las escalinatas de Potemkin, la construcción a pie de playa está desatada. El verano pasado fue mi segunda visita a Odesa y si la primera vez ya me gusto, en esta ocasión puedo decir que incluso me enganchó. Es una ciudad eminentemente vacacional, muy pegada al turismo de playa pero que tiene mucho más. Un centro urbano elegante y agradable, así como una infinidad de espacios verdes que desembocan en varios kilómetros de costa.

Construcción de un edificio a pie de playa en Odesa (verano de 2011)

Entre lo desagradable cabe citar las playas privadas y la suciedad por el deficiente servicio de limpieza imperante en la mayoría de países postsoviético, además de porque una parte importante de la ciudadanía ha interpretado la ‘libertad’ adquirida como la ‘libertad de ensuciar’.

Construcción en a pie de playa (Odesa) que promete ser un oasis de cemento entre el mar y las zonas verdes (verano de 2011)

A pesar de ello, los paseos por los parques que limitan con las playas y el mar o las zonas verdes con sus carriles bicis y caminos para viandantes son una gozada. El problema es que cada vez se achican más los espacios públicos y los parques para abrir camino a la propiedad privada y el cemento.

Continuará... 


Anteriormente en esta serie:
Edificios soviéticos y espacios verdes (I)
Edificios soviéticos y espacios verdes (II)
Edificios soviéticos y espacios verdes (III): el lago Bābelītis en Rīga

2 comentarios:

  1. Humanista e internacionalista11 de febrero de 2012, 21:50

    Desde luego que lejos queda mi visión de idealismo soviético de los años 70, con la realidad materialista que parece de paises aliados de la exrepublica socialista. ¿Como es posible que décadas de cultura socialista,de trabajo ideológico socialista, de pedagogia socialista, de muros de acero frente al enemigo capitalista,de guerra fría, de....? Por aquí las veces que se hablan de personas de paises del este es en la sección de sucesos, mafias, grupos organizados y chicas de compraventa. Por supuesto yo no pienso que esto sea la imagen exacta de los habitantes del este, pero hay que reconocer que no han sido tan inteligentes ni el exsistema comunista tan interiorizado, al caer en manos del enemigo y dejarse manipular por grupos de poder capitalista dentro de sus paises.Pobre del este, tan lejos de Estados unidos, pero tan cerca.

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  2. Mucha gracias por tu comentario. Desde luego que gran parte de los problemas que apuntas tienen un origen endógeno...Aprendizaje, pedagogía socialista y demás... habría que relativizarlo mucho... siempre digo lo mismo, pero es curioso observar como en la ciudadanía soviética (la gran masa) tenía un escaso conocimiento del marxismo, por ejemplo. Y bueno, un buen indicador son las elites del PCUS y el sistema en general... no es este ahora el lugar del análisis, pero el sistema hacía aguas por todos los lados, con diferentes grados, pero por todos los lados.
    saludos

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