El viernes pasado, como ya es tradición, se celebró la marcha de homenaje a la Legión Letona de las SS frente al Monumento a la Libertad en Riga. De igual manera, manteniendo las costumbres, las semanas precedentes estuvieron dominadas por las también clásicas prohibiciones de manifestaciones y la revocación de estas por parte de los tribunales. Desde este punto de vista nada cambió, aunque esta vez entre los que homenajeaban a los miembros de la Legión letona de las SS marchando frente a los "antifascistas" había diputados de un partido que forma parte de la coalición gubernamental, la Alianza Nacional (coalición ultranacionalista de derechas). Por otra parte, en esta ocasión tampoco hubo incidentes, lo que no es de extrañar, toda vez que había destinados 1.200 policías, o lo que es lo mismo, más o menos un policía por cada dos manifestantes (fueran ultranacionalistas o "antifascistas"). Así las cosas, la novedad de este año han sido las declaraciones que hizo el Presidente (Berzins) respecto al acto del 16 de marzo. Berzins tuvo una salida del tiesto que no concordaba con el mensaje del Primer Ministro, ya que este último siempre se ha desvinculado del acto y en esta ocasión ha prohibido explícitamente a los miembros del gobierno su participación. En cambio, Berzins se vino arriba y acabo diciendo que se debería de inclinar la cabeza ante los luchadores de la Legión Letona de las SS. Declaraciones que concitan mayor rechazo que apoyo entre los residentes letones económicamente activos de entre 18 y 55 años.
Un poco de historia: esta conmemoración, por los muertos de la legión letona de las SS, en Riga se celebra de forma más o menos formal desde 1993, cuando varios grupos de jóvenes nacionalistas y/o de extrema derecha la pusieron en marcha. La aceptación fue tanta que incluso durante dos años (1998 y 1999) fue día oficial de conmemoración. Su oficialidad saltó a la prensa internacional y fue motivo de escándalo, por ello, Letonia en su camino para ingresar en la OTAN y la UE tuvo que abolir este día de conmemoración oficial en el 2000. Desde entonces, aunque sin la participación de las instituciones y el Estado, la tradición se ha mantenido como un intento bastante efectivo de reescribir la historia. Una historia que es complicada y difícil. Cuando se inició la Segunda Guerra Mundial Letonia era un país autoritario que estaba gobernado por el dictador golpista Kārlis Ulmanis. Por otra parte, la Unión Soviética y las Alemania Nazi habían firmado ya su pacto de no agresión que acordaba que los Países Bálticos fueran “el patio trasero” de la Unión Soviética. En virtud de aquel pacto, la URSS presionó a estos para firmar “un pacto de ayuda mutua militar” que permitió que el Ejército Rojo instalara bases militares en Letonia. Primero llegaron las bases, y poco después, a través de un proceso electoral amañado la Unión Soviética pasó a ocupar el país con el acuerdo de su gobierno colaboracionista. Durante la breve ocupación soviética hubo bastante represión contra los nacionalistas letones y las fuerzas que sostuvieron la dictadura anterior (alrededor de 15.000 personas fueron deportadas a Siberia). Finalmente, el 1 de julio de 1941 la Alemania nazi ocupó Letonia.
Con la entrada de los alemanes se creo una legión letona que luchó contra los soviéticos en el Frente del ruso. Fueron alrededor de 140.000 los letones que participaron y colaboraron en la invasión de la Unión Soviética, entre estos, bastantes habían sido movilizados de forma forzosa y otros muchos eran voluntarios ultraderechistas y nacionalistas. Entre estos últimos, destacaban aquellos que no tenían demasiada sintonía ideológica con el nazismo, pero lo apoyaron pensando que combatiendo contra los soviéticos luchaban por la nación letona y su libertad. Por aquel entonces los nazis tenían la afición de prometer estados vasallos a muchas naciones sin estado o a los estados de reciente creación.
Dentro del país, la Alemania nazi y sus aliados letones desataron una gran represión contra las minorías étnicas y los izquierdistas. Es de aquella época el campo de concentración de Salaspils que en más de una ocasión hemos citado aquí. La persecución de judíos y gitanos fue tan violenta como en el resto de territorios ocupados por los nazis. Mientras, dos grupos luchaban contra el régimen. Uno de carácter nacionalista que buscaba la independencia del país, y otro, de partisanos comunistas prosoviéticos.
El tema de las prohibiciones de manifestaciones y actos es muy peliagudo, por regla general prefiero que no se prohíban. a no ser que sean obscenos y agresivos. Esta libertad de expresión solamente puede ser limitada cuando es utilizada para agredir verbalmente o físicamente a alguien por razón de género, etnia, religión, cultura etc. No vale manifestarse por la superioridad de la raza blanca o por el exterminio de los judíos. Y claro, los defensores de la marcha argumentan que no se pretende nada por el estilo, si no simplemente homenajear a aquellos que “lucharon por la libertad de Letonia”. Esta última afirmación es contradictoria porque luchaban a favor de los ocupantes alemanes, pero además, defendían voluntariamente o de forma obligada a un régimen que, entre otras lindezas, pregonaba la superioridad racial aria y el exterminio de minorías étnicas.
De toda esta historia lo que se hace difícil de digerir es el doble rasero que se aplica en el país. Por poner un ejemplo, ningún tribunal tumbó la prohibición de la manifestación del día del orgullo gay en el 2007. Pero tampoco es de extrañar, la catadura moral del Estado letón no es para echar cohetes. Entre sus habitantes, muchos de ellos nacidos en el país, son cientos de miles los despojados de derechos políticos y tratados como “aliens”, es decir, son apátridas. Se persigue todo tipo de simbología soviética y comunista, pero se construyen monumentos que homenajean a los combatientes en las filas aliadas de los nazis o se permite la construcción de memoriales a los soldados nazis que custodiaban campos de concentración…
No obstante, a pesar de ello, ¿ha de prohibirse el acto? No lo creo porque no se hace una reivindicación nazi. Otra cosa es el recorrido que hacen y la ofrenda floral al Monumento de la libertad. No puede ser que en este monumento pongan flores por los muertos que luchaban a favor de los ocupantes del país. Es una contradicción. Pero, además de cambiar el recorrido, se puede hacer mucho más, el Estado y el nacionalismo letón podrían participar activamente de la deslegitimación de este nacionalismo ultra y antiruso en vez de alimentarlo, por varios motivos, pero sobre todo por ayudar a una mejor comprensión entre las comunidades nacionales que conviven en Letonia. Y es que por encima de la historia y por encima de los ancianos utilizados para este teatrillo, los convocantes desde el inicio buscaban crear un acto que resultase agresivo y provocador para la comunidad ruso hablante. Querían humillarles. Y es que no es un acto nazi, es sobre todo un acto ultranacionalista y antiruso.
Un poco de historia: esta conmemoración, por los muertos de la legión letona de las SS, en Riga se celebra de forma más o menos formal desde 1993, cuando varios grupos de jóvenes nacionalistas y/o de extrema derecha la pusieron en marcha. La aceptación fue tanta que incluso durante dos años (1998 y 1999) fue día oficial de conmemoración. Su oficialidad saltó a la prensa internacional y fue motivo de escándalo, por ello, Letonia en su camino para ingresar en la OTAN y la UE tuvo que abolir este día de conmemoración oficial en el 2000. Desde entonces, aunque sin la participación de las instituciones y el Estado, la tradición se ha mantenido como un intento bastante efectivo de reescribir la historia. Una historia que es complicada y difícil. Cuando se inició la Segunda Guerra Mundial Letonia era un país autoritario que estaba gobernado por el dictador golpista Kārlis Ulmanis. Por otra parte, la Unión Soviética y las Alemania Nazi habían firmado ya su pacto de no agresión que acordaba que los Países Bálticos fueran “el patio trasero” de la Unión Soviética. En virtud de aquel pacto, la URSS presionó a estos para firmar “un pacto de ayuda mutua militar” que permitió que el Ejército Rojo instalara bases militares en Letonia. Primero llegaron las bases, y poco después, a través de un proceso electoral amañado la Unión Soviética pasó a ocupar el país con el acuerdo de su gobierno colaboracionista. Durante la breve ocupación soviética hubo bastante represión contra los nacionalistas letones y las fuerzas que sostuvieron la dictadura anterior (alrededor de 15.000 personas fueron deportadas a Siberia). Finalmente, el 1 de julio de 1941 la Alemania nazi ocupó Letonia.
Con la entrada de los alemanes se creo una legión letona que luchó contra los soviéticos en el Frente del ruso. Fueron alrededor de 140.000 los letones que participaron y colaboraron en la invasión de la Unión Soviética, entre estos, bastantes habían sido movilizados de forma forzosa y otros muchos eran voluntarios ultraderechistas y nacionalistas. Entre estos últimos, destacaban aquellos que no tenían demasiada sintonía ideológica con el nazismo, pero lo apoyaron pensando que combatiendo contra los soviéticos luchaban por la nación letona y su libertad. Por aquel entonces los nazis tenían la afición de prometer estados vasallos a muchas naciones sin estado o a los estados de reciente creación.
Dentro del país, la Alemania nazi y sus aliados letones desataron una gran represión contra las minorías étnicas y los izquierdistas. Es de aquella época el campo de concentración de Salaspils que en más de una ocasión hemos citado aquí. La persecución de judíos y gitanos fue tan violenta como en el resto de territorios ocupados por los nazis. Mientras, dos grupos luchaban contra el régimen. Uno de carácter nacionalista que buscaba la independencia del país, y otro, de partisanos comunistas prosoviéticos.
El tema de las prohibiciones de manifestaciones y actos es muy peliagudo, por regla general prefiero que no se prohíban. a no ser que sean obscenos y agresivos. Esta libertad de expresión solamente puede ser limitada cuando es utilizada para agredir verbalmente o físicamente a alguien por razón de género, etnia, religión, cultura etc. No vale manifestarse por la superioridad de la raza blanca o por el exterminio de los judíos. Y claro, los defensores de la marcha argumentan que no se pretende nada por el estilo, si no simplemente homenajear a aquellos que “lucharon por la libertad de Letonia”. Esta última afirmación es contradictoria porque luchaban a favor de los ocupantes alemanes, pero además, defendían voluntariamente o de forma obligada a un régimen que, entre otras lindezas, pregonaba la superioridad racial aria y el exterminio de minorías étnicas.
De toda esta historia lo que se hace difícil de digerir es el doble rasero que se aplica en el país. Por poner un ejemplo, ningún tribunal tumbó la prohibición de la manifestación del día del orgullo gay en el 2007. Pero tampoco es de extrañar, la catadura moral del Estado letón no es para echar cohetes. Entre sus habitantes, muchos de ellos nacidos en el país, son cientos de miles los despojados de derechos políticos y tratados como “aliens”, es decir, son apátridas. Se persigue todo tipo de simbología soviética y comunista, pero se construyen monumentos que homenajean a los combatientes en las filas aliadas de los nazis o se permite la construcción de memoriales a los soldados nazis que custodiaban campos de concentración…
No obstante, a pesar de ello, ¿ha de prohibirse el acto? No lo creo porque no se hace una reivindicación nazi. Otra cosa es el recorrido que hacen y la ofrenda floral al Monumento de la libertad. No puede ser que en este monumento pongan flores por los muertos que luchaban a favor de los ocupantes del país. Es una contradicción. Pero, además de cambiar el recorrido, se puede hacer mucho más, el Estado y el nacionalismo letón podrían participar activamente de la deslegitimación de este nacionalismo ultra y antiruso en vez de alimentarlo, por varios motivos, pero sobre todo por ayudar a una mejor comprensión entre las comunidades nacionales que conviven en Letonia. Y es que por encima de la historia y por encima de los ancianos utilizados para este teatrillo, los convocantes desde el inicio buscaban crear un acto que resultase agresivo y provocador para la comunidad ruso hablante. Querían humillarles. Y es que no es un acto nazi, es sobre todo un acto ultranacionalista y antiruso.
Asier, el 16 de març encara m'ha pillat en Riga. Vaig intentar escriure alguna cosa el mateix dia al meu bloc (sense veure el acte, perquè mentres es feia la marxa jo estava amb febra a casa) i amb la poca i sesgada informació que he trobat en Inet i que algú intentà explicar-me (amb la seua intencionalitat suposada, clar)... El tema és prou complicat i confús, però ara sembla és coprensible. No sabi que foren joves d'ultradreta els q iniciaren aquesta costum als 90.
ResponderEliminarUn plaer llegirte, com sempre
Moltes gràcies pel comentari. La veritat que jo estic full de treball i encara que estava guardant informació i links per fer un comentari sobre el 16 de març, finalment no he trobat temps, així que he reciclat un post anterior i ja està. Demà visitaré el teu blog per veure una mica com va la vida a Riga :-) Suposo i espero que ja recuperada i preparada per passar els últims moments allà.
EliminarEl tema és confús si. Es va començar a celebrar de manera informal a Londres pels exiliats polítics en els anys cinquanta (o açò crec, parlo de memòria) i després de la caiguda de l'URSS van començar a Riga, però no va ser fins 1993 quan es va fer d'una forma més formalitzada per joves nacionalistes i/o de dreta extrema ... a reveure
¿Lo de "antifascistas" en comillas es porque muchos tales son nacionalistas rusos que se camuflan en el antifascismo? Sabemos que cierto nacionalismo ruso (juevntudes de Rusia Unida, por ejemplo) van de ese palo, pero mi pregunta es si los contramanifestantes también lo hacen.
ResponderEliminarGracias.
Sí, las comillas son porque es como se autodenominan y no tengo información para generalizar lo que son realmente, aunque no dudo que al menos una parte son nacionalistas rusos (o soviéticos -si aún se puede decir-). La verdad que es lo común que tras la etiqueta antifascista, que no dudo que sientan como propia, se esconde nacionalismo ruso-soviético, este último es por la evolución histórica antifascista, aunque esto no quiere decir que la palabra haya que interpretarla igual que en Europa Occidental. Eskerrik asko iruzkinagatik!
EliminarAsier, en 16 de marzo no se commemorizan el ss pero los hombres letones que a menudo habian forzado formar parte de legion y han pagado un precio muy alto en aquella guerra. Lo mismo los soldados americanos a quienes les han forzado ir a Iraq en mayoria de casos no tienen la culpa, no tenian alternativas, tenian que ir a dondes les mandaban. Hay mucha diferencia entre los ideadores de los regimenes y la gente cotidiana que en el momento no tenga otras opciones y pagen con sus vidas. A estos hombres tenemos que recordar siempre
ResponderEliminarAnónimo agradecería que antes de comentar se lea el post, básicamente para ahorrarme el tener que repetir lo que he escrito anteriormente. Todo lo que apuntas en las primeras tres líneas ha sido señalado, he explicado que había gente que fue forzada y otra fue voluntaria.
EliminarA partir de la tercera línea ya es otra cosa.
1.- A ver si nos aclaramos, no voy a entrar ahora el caso de los soldados de EEUU, pero desde luego la comparación no es la misma. Estos soldados luchan para su país, en cambio los letones que luchaban para los Nazis eran utilizados o estaban al servicio de la ALEMANIA nazi, ergo no es comparable para nada, luchaban para una potencia extranjera que había OCUPADO su propio país. De lo contrario, ¿deberíamos entender qué Letonia debería de ser Alemania? ¿O qué la administración nazi que ocupaba el país era la representante del pueblo letón? La comparación es muy desafortunada.
2.- Incluso admitiendo tu argumento y toda la contextualización creo que de forma consciente o inconsciente no es más que una excusa para esconder el carácter real de la movilización (explicado sobradamente en el post), porque si 'hay mucha diferencia entre los ideadores de los regímenes y la gente cotidiana que en el momento no tenga otras opciones y paguen con sus vidas' y 'A estos hombres tenemos que recordar siempre', entonces porque no se les homenajea delante del Monumento de a la libertad a los letones caídos en la Guerra de Afganistán, por ejemplo. Así que esa explicación me la creeré cuando ocurran cosas como la que acabo de señalar, pero tu, yo y cualquiera que conozca un poco Letonia sabe perfectamente que eso no va a ocurrir, no al menos en un plazo medio y también sabemos que el de hoy es un acto eminentemente antisoviético y, sabido es, que los enemigos de mis enemigo son mis amigos. Por ello, conviene no olvidar que no todos los que participaron en la legión lo hicieron de forma forzada, ¿no fueron acaso decenas de miles los voluntarios? En su mayoría no porque fueran nazis, si no porque estos últimos eran enemigos de los soviéticos.
3.- Sobre el 16M, como en otras tantas cuestiones, en la política letona se repite un fenómeno que se puede observar en todo el mundo y es que la gente cuando trata de política y hace política la mayoría de las veces no lo hace en términos racionales, sobre todo, si de por medio están la dimensión identitaria y nacional; esto lo explica muy bien George Lakoff:
'Cuando los hechos desmienten el marco conceptual, la gente descarta los hechos y mantiene los marcos'... No se me ocurre mejor definición de lo que ocurre con el 16M.
Anoche respondí al comentario del ‘anónimo’ de forma apresurada y, por ello, me quede sin aclarar ciertos aspectos que paso a hacerlo ahora. Lo primero, cuando me refiero a la Guerra de Afganistán me refiero a la que participó la Unión Soviética. Este ejemplo es solo uno, pero hay muchísimos más casos en los que letones lucharon en el Ejército Rojo y murieron en diferentes guerras, pero, evidentemente, no hay homenajes delante del Monumento a la libertad de Riga. Como tampoco lo hay para el holocausto judío en Letonia y, en general, para todas las víctimas letonas del nazismo y sus aliados.
EliminarRespecto al derecho a recordar a los muertos letones que lucharon en el bando NAZI, muchos de ellos forzados y utilizados como carne de cañón en la primera línea del frente ruso (porque los letones al no ser ‘arios’ eran de categoría inferior para los Nazis y los ponían en la primera línea de fuego en la invasión de la Unión Soviética), no pongo en duda el derecho a recordar su memoria. Ahora bien, la realidad es que hubo voluntarios, la realidad es que desde el inicio los desfiles se hicieron con toda la parafernalia de símbolos de la Legión letona de las SS (ese era el nombre, no otro, otra cuestión es que los letones no podían ser dirigentes de las SS ‘porque no eran arios’), luego fueron disminuyendo estos por la prohibición de los símbolos Nazis y, porque no convenía, da mala imagen. Si fuera un acto de recuerdo a los muertos (al menos a aquellos que fueron forzados a luchar en esta legión), se debería de deslegitimar a la propia legión, se de debería de denunciar la movilización forzosa como consecuencia de la ocupación Nazi, los muertos y los que lucharon en esta legión deberían de ser tratados como víctimas del nazismo etc. Y eso, no se hace claro, es más se les trata como héroes. Así que estamos ante propaganda para ocultar una de las principales motivaciones del acto del 16 de Marzo: conmemorar a los que lucharon contra la Unión Soviética (incluyendo la participación en la invasión terrestre de la URSS), por el simple hecho de luchar contra el ‘enemigo’ sin importar hacerlo a favor del ‘ocupante’ del país.
Por otra parte, releyendo el comentario creo que simboliza muy bien el pensamiento de algunos nacionalistas letones, muy proclive a los dobles raseros de todo tipo, incluido el ético. De esta opinión se desprende que todo vale para homenajear a ‘nuestros muertos’, cuestión que ya he probado no se iguala a todos los letones, sino solamente a aquellos que tienen una posición política concreta y, sobre todo, lucharon contra los soviéticos (independientemente de qué hicieron en esa lucha y lo que produjo esa lucha, por ejemplo, el holocausto judío en Letonia). Con esta teoría se podría llegar a decir que lo lógico es que se homenaje a los muertos de las filas Nazis, ya que muchos de ellos también fueron forzados a participar en el ejército, pero, por suerte no es así. Es más nos parecería inimaginable un posicionamiento mayoritario de este estilo en Alemania si no tiene en paralelo un repudio claro de lo que supuso el nazismo. Una cosa es acordarse de los muertos y otra cosa muy diferente es honrar sus ideales, objetivos y acciones rechazables o los ideales y objetivos a los que estaban forzados a luchar. No es lo mismo el agresor que el agredido y si te han obligado a ser agresor criticarás públicamente al que te ha forzado a hacerlo, pero no serás un héroe por luchar a las ordenes de tu ocupante. Un poco de seriedad que a estos señores de la legión letona de las SS se les trata de héroes nacionales por luchar en las filas de los ocupantes, mayor contradicción no puede haber. Lo demás, una vez más, es ganas de intentar desechar los hechos probados para seguir manteniendo un discurso tramposo.
Cuestión a parte son los miles de voluntarios, ¿alguien se imagina un homenaje a la División Azul franquista que fue a luchar a la orden de los nazis en el frente ruso?
Es que lo que dice el anónimo no hay por donde cogerlo. Lo primero es que cuando en USA homenajean a los soldados caído en Irak lo hacen oprque están orgullosos de ellos y de la lucha que han hecho allí. No es que esté de acuerdo, pero lo hacen así. Por tanto no los homenajean como "víctimas de una situación", sino como "representantes de la nación" (menos los grupos anti-guerra, que también hay, pero esos no hacen homenajes con honores de Estado). Por tanto la situación es análoga a la de la Marcha esta de Letonia, a pesar de que el anónimo no lo quiera ver. (la ñunica diferencia sería que el Estado letón no se implica tanto en el 16M como es Estado USA en los funerales de Estado a los marines)
Eliminarpero aún siendo verdad lo que dice el anónimo, entonces sería más absurdo aún, ya que la gente que homenajea a la Legión Letona no lo hace como "víctimas de la situación", sino como "Luchadores por la independencia". Si fuese así ¿por qué tanto desfile, tanta bandera, tanta retórica y tanta hostia? Si quieres homenajearlos como "víctimas": entonces, como dice Asier, deslegitimas la causa por la que lucharon, deslegitimas a la Alemania nazi, a las SS y a la misma Legión Letona que llevó a esos hombres a la muerte, no glorificas esa causa. Haces un homenaje fúnebre, que no festivo ni reivindicativo, y recuerdas a los muertos letones de la II Guerra Mundial, todos víctimas; sean forzados de la Legión Letona esta, judíos deportados a los campos de concentración, partisanos comunistas, soldados del Ejército Rojo o guerrilleros del movimiento nacionalista ese que menciona Asier. Pones una bandera letona como mucho, como símbolo de "unidad y superación de las divisiones", como símbolo del "Pueblo sufrido de Letonia" y punto; pero no haces un homenaje a unos que lucharon por la libertad de no se qué bajo la bandera de las SS, porque entonces das una connotación positiva.
(Ojo, yo no abogo por esto, ni digo que estoy de acuerdo con el "homenaje neutro", sino que explico una posición más o menos lógica de hmenajear a los miembros "forzados" de la legión esa).
Asier, a la división Azul si se le ha homenajeado en la españa "democrática". en un 12 de O<ctubre hubo un desfile militar en el cual hicieron una ofrenda de flores dos hombres: uno era del ejército republicano y después comandante de "la Nueve" (La Nueve era una divisiópn de las Fuerzas francesas Libres integrada por exiliados republicanos españoles) y otro un tío que luchó con los franuquistas y la división azul. Por cierto, no lo pusieron como víctima "forzada" ni deslegitimaron la División Azul (el tío ese siguió siendo falangista hasta que murió), sino que hicieron la misma mierda de retórica de "todos somos hermanos". Y eso por no hablar de la edulcoración de la división Azul que hay en prensa, que si "eran idealistas"; que si su "trato hacia civiles rusos era bueno", que si "eran muy valientes" y demás zarandajas.
(Obviamente hay uan gran distancia entre lo que sería un "forzado" de la división azul y uno de la Legión Letona de las SS. El último puede ser víctima de las circunstancias, ya que Alemania y las SS ocuparon su país, y "te podía tocar": En el caso de la División Azul fueron hasta donde Cristo perdió la alpargata a matar soviéticos, sin que España pintase nada en esa guerra. Así que poco "forzado" hubo allí).
En el este de Europa estan mucho peor considerados los Sovieticos que los nazis, por eso hay tanta proliferacion de partidos de indole nacionalistas.
ResponderEliminarPero esque los Antifascistas de alli, aqui serian considerados nazis, a menudo es gente racista y mas nacionalista aun que los pronazis, que odian a los homosexuales y estan en contra de la inmigracion.
Ejmplo de ello es el partido comunista ruso, que basicamente son NacionalBolcheviques
Anónimo entiendo tu explicación y considero que puede servir para explicar una parte de la realidad, no obstante, no puedo compartir la generalización que haces para Europa del Este. No creo que sea así. ¿En Serbia, Bielorrusia o Ucrania están mejor vistos los nazis que los soviéticos? Evidentemente no. Es más, ¿en la República Checa, Polonia o Eslovaquia lo están? Lo dudo. Todo está impregnado de política y en cada lugar el equilibrio entre diferentes explicaciones y apoyos varía según las circunstancias políticas e históricas del lugar. Por ejemplo, Polonia y República Checa no quieren saber nada de los Nazis y, en general, Alemania constituye un otro negativo... porque tienen temas bastante incómodos como Danzing, Sudetes... De hecho los soviéticos durante años fueron el otro positivo frente al otro negativo de Alemania... y por ello, después la transformación negativa de la URSS, estos países han buscado refugio en EEUU...
ResponderEliminarRespecto a los antifascistas (segundo párrafo) creo que es un exceso verbal. Qué entre los antifascistas puedes encontrar xenófobos y gente contraria a los homosexuales, evidente, pero la explicación va más en la línea de explicar de dónde viene la autodenominación de antifascista, lo que hemos explicado anteriormente Oxan y yo. Por lo demás, estas posiciones NO están sobrerrepresentadas entre los que se denominan antifascistas, es más, claramente están INFRARREPRESENTADOS. Aunque en el caso letón sí que es curioso ver como se manifiestan contra los homosexuales tanto nacionalistas letones como los nacionalistas rusos. Pero si has leído el post, ahí puedes ver claramente que las instituciones dominadas por los demócratas nacionalistas letones son precisamente los que ejecutan prohibiciones contra la celebración del día del orgullo.
Por último, sobre el Partido Comunista Ruso, en general es clarísimo que es antixenófobo y antiracista. Es más, contraponen el cambio que ha dado la sociedad rusa desde la URSS a hoy en día girando hacía la xenófobia e incomprensión entre culturas, nacionalidades y demás... Sobre su percepción nacionalista, evidentemente que son patrióticos, pero de ahí a nacionalistas hay un trecho, eso el nacionalismo ruso desde un punto de vista étnico está reservado para la oposición occidentalista y sus colegas nacional bolcheviques, por lo demás, la simplificación me parece una difamación, ya que todos los partidos en Rusia apuestan por el patriotismo o/y nacionalismo... normal en un proceso de decadencia histórica, esa es una variable que no discrimina en la forma que la has usado, no explicada nada.
saludos
Hola. Ya que te dedicas a los antiguos países socialistas quizás te interese descargar el libro La Verdad Sobre Hungría o estos libros sobre la Bulgaria socialista. Estos libros fueron digitalizados por mí. Próximamente digitalizaré más.
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